Los partidos del Barça son los partidos de Messi.
Todo gira alrededor de lo que hace el sublime argentino, con flemón o sin flemón, valor supremo del Barça en su mano a mano con el Madrid. Ayer, la pulga vapuleó a un endeble Zaragoza con tres goles, los dos primeros tras errores impropios en la pérdida del balón, y un penalti cuando Colunga revolucionó el partido con un 2-3 imprevisible y efímero.
Pep Guardiola sentó a Puyol, Iniesta y Henry. El técnico sentará a quien haga falta, menos a Messi, que ha anotado nueve últimos goles en los últimos cuatro partidos del Barça en la Liga y acumula hattricks como el coleccionista que acapara sellos. El de ayer, desde luego, deja muy preocupado al Zaragoza, que no acaba de salir del pozo en una temporada cardíaca.
Al refundado grupo de Gay se le fueron sus planes al traste muy pronto. Un regalo de Diogo en la frontal le llegó a Pedro y su centro fue cabeceado por el argentino (m. 4).
Como si fuera una losa, el Zaragoza nunca se levantó de ese golpe. Y el Barça hasta se permitió emplearse con parsimonia, esperando a que Messi redondeara una nueva exhibición con dos nuevos tantos.
El primero, tras robarla pelota a Herrera y romper a Jarosik y Contini en dos ocasiones; el segundo, tras un tiro desde la frontal, muy de autor.
La figura de Messi crecía mientras menguaba la de Ibrahimovic, que fallaba todo lo fallable. La cara del sueco era un poema. Y la de Guardiola, también, cuando Colunga apareció y puso el marcador en un puño.
El gesto final
Entonces, los jugadores del Barça le dieron la pelota a Messi, para que resolviera. Y vaya si lo hizo. Se inventó una jugada que Contini acabó con un penalti. Messi se largó del área, pese a luchar por la Bota de Oro con Rooney. En un gesto final, le cedió el tiro al deprimido Ibrahimovic, que se quitó algo de amargura. Messi ya decide hasta quién debe marcar.
EL APUNTE
Guardiola dice que se acaban "los adjetivos"
La actuación de Messi acaparó las apariciones de los dos entrenadores después del encuentro. Guardiola dijo que se le acababan los "los adjetivos" para calificar el partido del delantero argentino. "Se nota que está bien y es tan bueno que es difícil que no tenga incidencia en el juego", añadió, al tiempo que pronosticó que el Zaragoza se salvará. Más elogioso fue incluso el entrenador local, José Aurelio Gay: "He vuelto a ver al Maradona en su mejor época, pero a más revoluciones, mucho más rápido", EL técnico expresó que la diferencia entre los dos equipos fue, básicamente, Messi.
IBRAHIMOVIC NECESITABA EL PENALTI, SEGÚN EL '10'
Acabado el partido, todos hacían a Messi la misma pregunta: por qué cedió a Ibrahimovic el penalti que él mismo provocó. El '10' azulgrana no dudó en apuntar: "Ibrahimovic es delantero y necesita goles, por eso tuve muy claro que el penalti debía tirarlo él".
Messi subrayó la dificultad de la victoria del Barça pese a la aparente claridad del marcador: "El césped estaba muy alto y el juego fue bastante duro, pero supimos arreglarnos". El argentino antepuso el triunfo del equipo a su actuación personal, recordando: "El mérito es de todos, aunque tuve la suerte de hacer los goles yo".




