Buen Atlético. Y en el mejor momento, en la ida de las semifinales de la Copa del Rey. La final, la lucha por un título 10 años después, está prácticamente en la mano tras la goleada de ayer el Racing.
La mejor noticia, en todo caso, es que el Atlético por fin realizó un partido serio. Concentrado, bien colocado desde el inicio, con la defensa adelantada y el centro del campo trabajando la presión, el equipo de Quique dominó siempre al Racing. Y, arriba, mostró una movilidad desconocida en lo que va de año. Tanto es así que, en los primeros seis minutos, el Atlético ya había gozado de dos ocasiones claras de gol. En la tercera Simao no falló y, con una precisa volea, comenzó a allanar el camino de la final para el equipo rojiblanco.
El Racing encajó ese primer tanto con cierta especulación y decidió esperar. No apretó arriba en busca del empate ni se hizo fuerte en el centro del campo para recuperar el balón. Y su actitud dubitativa le condenó ante un Atlético dominante que, poco antes del descanso, encontró su segundo gol. Fue gracias a Reyes, que aprovechó un balón suelto en el área.
La segunda parte certificó el partido y, prácticamente, el pase a la final. El Atlético, que gozó de varias ocasiones, se encontró con dos penaltis (en el primero de ellos la falta fue un metro fuera del área) que Forlán convirtió en gol. La afición rojiblanca, entregada, por fin disfrutó de un buen Atlético.




