Un anuncio de Tiger Woods, en un camión en San Diego (California).
Reuters
Un mal gesto, una conducta socialmente inapropiada, puede arruinar la imagen pública de deportistas de elite y condicionar sus rutilantes cuentas corrientes que les proporcionan los ingresos publicitarios.
La mano de Thierry Henry en el Francia-Irlanda de clasificación para el Mundial 2010 y los devaneos extramaritales de Tiger Woods son los dos casos más recientes. No se trata de asuntos de dopaje o de adicciones como la que echó por tierra el inigualable talento de Maradona. A veces, sin embargo, las consecuencias son más duras de lo previsto.
En el caso del golfista estadounidense, las malas noticias se le acumulan.
Las últimas son que se le ha retirado el apoyo para concederle la Medalla de Oro del Congreso. Además, según la prensa de EE UU, Pepsi Co, segundo mayor fabricante de refrescos del mundo, no producirá más el Gatorade Tiger Focus, una bebida inspirada en el deportista. Igualmente, su imagen ha desaparecido del prime time televisivo.
Patrocinadores en silencio
La fortuna de Woods proviene, en más del 80%, de sus 13 patrocinadores, que le pagan cerca de 70 millones de euros al año. Algunos guardan silencio sobre la continuidad de su relación con él.
La vida de Woods es una pesadilla desde el 28 de noviembre. La de Henry se complicó diez días antes, con la mano que propició el gol de Francia y su pase a Suráfrica 2010.
Gillette, marca que aún cuenta con el galo entre sus iconos publicitarios, modificó un anuncio en el que Henry salía agarrando un balón con la mano izquierda y dijo que su actitud "no era un buen ejemplo".
En Irlanda, los aficionados llamaron al boicot contra la marca mientras el jugador pedía perdón. Su mano no ha tenido las mismas consecuencias que la de Maradona, ante Inglaterra, en México'86.
OTROS CASOS
Michael Phelps
El mejor nadador de la historia, ocho veces oro en Pekín 2008, fue descubierto fumando marihuana por unas fotos publicadas en febrero en News of the World. Algunos patrocinadores, como Kelloggs, rescindieron su contrato. El estadounidense calificó su acto de "estúpido".
Max Mosley
El escándalo no le afectó en su época de deportista, pero sí en la de mandatario. El calvario del ex presidente de la FIA comenzó tras conocerse unas imágenes suyas en una orgía sadomasoquista y nazi.
Zinedine Zidane
Su impecable trayectoria se emborronó en la final del Mundial 2006 ante Italia. El cabezazo del futbolista francés a Materazzi provocó su expulsión y los galos perdieron el título.





