Benítez, el pasado sábado.
Rafa Benítez ha perdido poder en el Liverpool y podría ser destituido por los propietarios del club, con quienes está enfrentado, según informan ayer los diarios sensacionalistas News of the World y The Sun.
Benítez no tiene buena sintonía con los norteamericanos Tom Hicks y George Gillett, propietarios del club. Y, en los últimos días, han estallado las tensiones entre ambas partes. El motivo, la petición de nuevos fichajes del técnico madrileño.
"Deja de hablar de nuevos jugadores y entrena a los que tenemos", le comentó Hicks a Benítez el pasado viernes. La respuesta del técnico llegó un día después, tras la victoria de su equipo en Newcastle (0-3). "No entienden lo que significa la pasión del fútbol y menos, el mercado de invierno".
En su argumentación, Benítez dijo que contratar ahora a Garay, defensa del Racing, resultaría más barato que hacerlo al acabar la temporada.
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Hicks y Gillett sostienen que Benítez no tiene capacidad de decisión en la política de fichajes del club, cuya responsabilidad es de Rick Parry, director general.
Y el club, en su página web, colgó ayer un mensaje lacónico: "A pesar de las especulaciones, no hay nada nuevo".
Benítez llegó en 2004 al Liverpool, equipo con el que ha ganado una Champions, una Supercopa de Europa, una Copa y una Charity Shield.





