A nadie le gusta ser "el malo de la película" ni sentirse "sólo ante el peligro", sobre todo si no está cerca "el séptimo de caballería". El director de cine José Luis Borau anticipó que será el abogado de las expresiones cinematográficas en su discurso de ingreso en la Real Academia. ¿O es que alguien aceptaría que a un sheriff se le llame "comisario"?, se preguntó el director de películas como Furtivos o Leo. Al repasar los encontronazos del cine y la lengua, el director recordó las propuestas "surrealistas" que llegaron a hacer los académicos de posguerra, como "fonogonías" por play-back y "estrofa" por travelling.
Borau (Zaragoza, 1929) se mostró especialmente emocionado por ocupar el sillón B mayúscula, que ostentaba Fernando Fernán Gómez.




