Los cineastas George Lucas y J. J. Abrams.
ADN
J. J. Abrams, creador de Perdidos y Monstruoso, desembarcó ayer en los cines Méndez Álvaro de Madrid para adelantar en primicia 25 minutos de la nueva adaptación de Star Trek, cuyo estreno mundial no será hasta el 8 mayo de 2009. Más de 100 medios acreditados y fans de la saga interestelar esperaban su llegada con dientes largos.
Para esta undécima versión, Abrams ha apostado por la precuela de la serie original para indagar en los orígenes de la relación entre un joven y rebelde capitán Kirk, interpretado por Chris Pine, y un desconocido Scotty, con el rostro de Simon Pegg. Abrams encierra al reparto en una máquina del tiempo para narrar los vaivenes de una tripulación veinteañera de la nave Enterprise.
"Nunca fui fan de la saga de Star Trek, nunca comprendí su universo, soy más de La guerra de las galaxias", expresó Abrams durante la proyección de algunas escenas del filme, enfocado a un público adolescente. Con toques de humor y efectos especiales de ultimísima generación, Abrams construye un filme para trekkies no iniciados.
Aún falta más de medio año para que el filme llegue a las salas comerciales, pero internet ya echa humo. El rotativo británico The Guardian comparaba el pasado lunes las expectativas creadas ante la mirada trekkie de Abrams con el fenómeno de culto producido tras el estreno de la última entrega de Batman, El caballero oscuro, de Christopher Nolan.
Hijo de la factoría George Lucas
La revista Forbes ratificó el pasado 2007 el buen momento que vive J. J. Abrams. El revoltoso creador ganó más de 13 millones de euros a través de su productora, Bad Robot. Al igual que uno de sus mentores virtuales, George Lucas, con LucasFilms, en su cabeza bulle un universo, galáctico o no, por descubrir.
Fogueado como productor y guionista en A propósito de Henry o Eternamente joven, el nuevo Rey Midas de Hollywood se lanzó a la adrenalítica dirección de Misión Imposible III y Monstruoso, donde experimentó con el género de la ciencia-ficción y con las nuevas tecnologías.
Sin embargo, este neoyorquino de 42 años ha dado lo mejor de si mismo en el efervescente universo de las series: tras crear Felicity, dio el bombazo con Alias hasta encumbrarse con Perdidos. Fringe es su nueva y esperada propuesta para la pequeña pantalla y las adaptaciones de La Torre Oscura, de Stephen King, o de la Mujer Invisible son sus nuevas neuras cinematográficas.





