El Observer la colocó en portada con un titular "¿Es esta la mujer más graciosa del mundo? Y meses después lo hizo Vanity Fair ya sin interrogantes en su número dedicado a las mujeres en el humor.
No está mal para Sarah Silverman, cómica de 37 años famosa por hacer del humor escatológico su plato fuerte y por nadar sin manguitos en las peligrosas aguas de la confrontación racial.
Su programa, una leve ficción basada en su personalidad cómica, se emite a partir de ahora todos los martes en Paramount Comedy, como parte del nuevo paquete cómico que incluye Colgadosen Filadelfia, Reglas de compromiso y Rockefeller Plaza.
Con sus actuaciones y sus apariciones en los late night , Silverman se las ha arreglado a lo largo de los años para enfrentarse a chino-americanos, afroamericanos y judíos. Y eso que la cómica hace de su papel de judía rebotada parte de su perfil cómico. Vanity Fair la comparó con Brenda Patimkin, la "princesa judía" (y operada de la nariz) de clase alta que protagonizó la primera novela de Philip Roth, Goodbye Columbus.
De la hornada de mujeres cómicas que se han colado en el prime time estadounidense, y que incluye a Tina Fey y Kirsten Wiig de Saturday Night Live, Silverman es la que mezcla con menos reparos el trazo grueso (el primer capítulo de su serie va sobre un escape diarréico) con el análisis social.
Un Emmy con ayuda de Matt Damon
Hace unas semanas, Silverman ganó un Emmy y fama viral mundial con su famoso vídeo I'm fucking Matt Damon. Ahora la cómica ha aprovechado su tirón youtubero para pedir el voto para Obama. Apareció entre otra docena de celebrities en el vídeo Don't vote.
En solitario, impulsa The Great Schlepp, su proyecto para que los jóvenes judíos hagan chantaje emocional a sus abuelitos en el crucial estado de Florida, lleno de jubilados: o votan a Obama o no hay visita navideña.




