Un peso pesado del festival. Junto a Madness, Justice o M.I.A., la imagen del Sónar es de lo más esperado del evento.
Exhibicionista y grotesca, la campaña publicitaria del festival busca siempre provocar y desconcertar a la audiencia. Este año, por primera vez en su historia, la imagen móvil predomina frente a la fija a partir de siete vídeos de un minuto cada uno. Sus protagonistas, bicharracos de sospechosa procedencia genética. Mitad animal, mitad humano, han pasado su ADN por una batidora a mil revoluciones, previa visita a un peluquero extravagante y sin complejos.
Los vídeos, según explican desde Sónar, fueron grabados en la trastienda de un laboratorio de experimentación en algún punto remoto de China. Sea como fuere, estas grabaciones se colgaron en YouTube, sin relacionarlos de forma alguna con el festival, y en dos días alcanzaron el número tres en el ranking del conocido sitio de vídeos caseros.
El paso del tiempo
Tras esa imagen transgresora del Sónar, año tras año, se esconde el nombre de Sergio Caballero, que recuerda con cierta nostalgia el paso del tiempo y el año 1997 como el punto de inflexión en el auge de sus controvertidas campañas publicitarias.
Fue entonces cuando Caballero decidió pasarse lo suficiente de la raya como para que el público comenzara a recordar el evento tanto por su programación como por su imagen. Lo suficiente como para no dejar a nadie indiferente.
Las campañas, según Sergio Caballero
"Aquí rompimos con la imagen de la música electrónica. Los modelos de la campaña fueron nuestros padres. Es el punto de partida de la provocación que ha ido creciendo. El tema sorprendió, tocó, fue como un soplo de aire fresco".
"No nos dejaron emitir el anuncio de las mujeres gemelas con bolsas de plástico en la cabeza hasta medianoche. Decían que no era apto para menores. Hicimos cápsulas durante el día anunciándolo. ¿El resultado? Mucha más gente lo vio".
"El anuncio de televisión era una chica bailando con unos 'shorts' orinados. No lo quisieron emitir. Entonces puse un jarrón flotando sobre la mancha de pantalón y les pareció bien. Ya era políticamente correcto o socialmente correcto, no sé".
"Este fue uno de los mejores spots que hemos hecho y, si se me pregunta, no sé, no podría decir nada en particular, excepto que una semana en México con Diego Armando Maradona daría para mucho. Podría escribir un libro".





