¿Cómo es la muestra?
Es un viaje didáctico, pues intenta contar todo lo que se puede y narrativo, al relatar lo que pasa en un día, desde que amanece.
¿A qué público se dirige?
Al no especializado, niños que han mamado la cultura audiovisual. Nos hemos permitido cierta osadía con los montajes, siempre desde el rigor.
¿Hay piezas de valor?
Sí, el sable de Bailén o navajas originales de la lucha, del museo de la cuchillería de Albacete, o uniformes traídos de Francia. Pero todas se integran muy bien con reproducciones que hemos hecho.
El despliegue se debe a...
A frikis de toda España, muchos, amigos; gente que se disfraza de Napoleón los fines de semana y que ha aportado material valiosísimo.
¿Qué episodio elige?
El de la cárcel real. Salieron los 56 presos a luchar ese día, y volvieron todos al día siguiente, menos uno que murió y otro que se fugó.
¿Algún descubrimiento?
Sobre el sable de Bailén, el historiador Jesús Alía nos llevó al lugar exacto donde se fusiló a los patriotas y a la unidad que fue, y tenemos una reproducción de su uniforme. .
¿Cuál es el fin del viaje?
Recordar que fue un episodioheroico protagonizado por el pueblo. Quizá habría sido mejor que no ocurriera, pero eso no empaña la gesta.





