La mecha de la rebelión del 2 de Mayo prende frente al Palacio Real. Una multitud se congrega en una plaza de Oriente que entonces no era tal. Calles estrechas y empinadas entre moles de ladrillo e iglesias ocupaban el lugar que hoy guardan pétreos reyes godos.
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Manolas y chisperos (como se llamaba a los obreros de la época) sólo conocían una capital sin Gran Vía y sin paseo de la Castellana. El heredero, el infante Francisco de Paula, saluda desde el balcón para calmar el bullicio en la ciudad. Sus confines: al norte, la glorieta Ruiz Jiménez al final de la "calle ancha" de San Bernardo. La Puerta y Registro de Alcalá es el límite al este. El palacio Real en el oeste y la Puerta y Registro de Toledo y las fábricas de salitre al sur.
Dentro de las fronteras madrileñas, el afán francés por contener cualquier atisbo de rebelión popular sólo consigue el efecto contrario. Granaderos de la Guardia Imperial toman posiciones y disparan contra la gente, alumbrando con ello el levantamiento popular.
Las refriegas se suceden. Partidas de barrio acaudilladas por espontáneos acechan a todo lo que huela a francés. Se hacen fuertes allí donde se cruzan los caminos, en la Puerta del Sol. En 1808, el lugar era, como lo es 200 nocheviejas después, el gran punto de encuentro de los madrileños. En la esquina de la Calle Mayor con Esparteros, la lonja del convento de San Felipe el Real proveía al pueblo de variados productos y rumores cortesanos.
Las navajas brotan bajo las fajas. Chuzos de hierro y espadines se cruzan con los sables egipcios de la carga mameluca. De las ventanas que coronaban las angostas calles llueven los tiestos arrojados por los vecinos, una heroica resistencia a la caballería que fue inmortalizada para siempre por Goya.
Buscando el equilibrio de una lucha desigual, el pueblo cruza huertos y salta tapias por Fuencarral hacia la plaza que honrará con su nombre este día. El cuartel de artillería de Monteleón es el dispensario de armas. A su puerta cae Manuela Malasaña, una bordadora fusilada por tener un arma: sus tijeras . Una placa la recordará en la que era su casa, en el 18 de la calle de San Andrés. Como ella, otras heroínas también merecerán placas: Clara del Rey (C/Velarde, 11) y Benita Pastrana (Pl. del 2 de Mayo).
La visión de Goya, en el Prado
El Bicentenario ofrece la oportunidad de acudir a numerosas instituciones y una de las imprescindibles es Goya en tiempos de guerra, en el Prado, que muestra, además de los ilustrativos lienzos dedicados al 2 y al 3 de mayo, unas 200 obras del artista que retratan desde la primera década del siglo XIX hasta las consecuencias de la guerra de la independencia. Estará hasta el 13 de julio y la entrada cuesta 9 €.
Dos de Mayo, la película
Fuente El Saz del Jarama fue el escenario elegido por José Luis Garci para rodar su película El Dos de Mayo, con la puerta del Sol, la cárcel real (hoy, Ministerio de Asuntos Exteriores) o el arco de Cuchilleros perfectamente recreados. La película, en la que participan los actores Paula Echevarría y Quim Gutiérrez, se sitúa en los 90 días antes de la revuelta y evoca el motín de Aranjuez o el regreso de Fernando VII. Toda la acción se narra desde la mirada de Gabriel (Gutiérrez), un hombre del pueblo poco preocupado por la política. Con un presupuesto de 16 millones, se estrenará tras el verano.
También en forma de libros
Además de los numerosos libros que se han editado sobre el Dos de mayo, el Ayuntamiento recomienda Rutas del Madrid de 1808/ rutas por el sitio de Zaragoza (El País Aguilar) y la Comunidad ha editado un libro para estudiante con obras de Alejo Carpentier, José María Blanco White y Benito Pérez Galdós.
Recreaciones televisivas
Realidad y ficción. La televisión mostrará el 2 de mayo en sus dos vertientes. El documental Dos de mayo. Los héroes olvidados mostrará, mañana a las 22.00 en Telemadrid, una reconstrucción de los acontecimientos. La serie Dos de mayo, la libertad de una nación es el contrapunto. En 13 capítulos, que se emiten la noche de los lunes, desde el pasado 28 de abril, se narra la evolución en la vida de sus personajes con la Guerra de la Independencia de fondo. Entre sus actores, Celia Freijeiro, María Garraló o Carmen Morales.
Trío de exposiciones
El Centro de Arte Canal (Paseo de la Castellana, 214, 6 €) acoge desde el sábado 26 y hasta el 28 de septiembre la muestra Madrid, 2 de mayo de 1808, un pueblo, una nación, comisariada por Arturo Pérez-Reverte. La exposición, con el respaldo de la Comunidad de Madrid, narra cronológicamente los antecedentes del levantamiento popular en Madrid, con ambientación sonora y una gama cromática que acaba en el luto y el recuerdo de los fallecidos en la trifulca.
Lejos de allí, el Museo de Historia y el Centro Cultural Conde Duque, cercanos a los auténticos escenarios de los hechos, son dos sedes complementarias de la exposición Madrid, 1808, auspiciada por el Ayuntamiento. En el Museo de Historia puede verse Guerra y territorio y en el Conde Duque, Ciudad y protagonistas, hasta el 28 de octubre, gratis. Además, quedan pocos días para ver España 1808-1814. La nación en armas, en el Teatro Fernán-Gómez. Esta retrospectiva, organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, va más allá y se ocupa de la guerra de la independencia posterior al levantamiento.





