Diógenes el cínico creía que la virtud consistía en imitar la conducta de un perro y vivía en un tonel. Heráclito se daba baños de excrementos para purificar su cuerpo de posibles enfermedades.
Desde la antigüedad, pensamiento y locura vienen de la mano. La una es el riesgo, cuando no la consecuencia, del otro. "Quien con monstruos lucha, cuídese de no convertirse a su vez en uno. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti", dijo Nietzsche, el filósofo del martillo que acabó presa de los delirios de la sífilis. Y sus ideas sobre el superhombre, el eterno retorno o la muerte de dios han alimentado en el sigo XX las más delirantes teorías. Martin Heidegger, quizá su alumno más aplicado, afirmó: "Quien piensa en grande, grande debe errar". Y así lo hizo el filósofo existencialista al apoyar a Hitler y el III Reich.
Los investigadores norteamericanos Nigel Rodgers y Mel Thompson siguen de cerca los desvaríos de los pensadores modernos en Locura filosofal. Un ameno ensayo a medio camino entre la biografía y la historia del pensamiento que comprueba, como alertó Descartes, el padre del racionalismo moderno, que el camino de la razón no conduce necesariamente a una vida razonable.
Y lo curioso es que las estampas biográficas permiten calibrar de otro modo su filosofía. Desde un colérico y ególatra Wittgenstein que amenaza a Popper con un atizador, hasta un eufórico Michel Foucault que recorre las más duras saunas masoquistas de EE UU.
'Locura filosofal'. Rodgers-thompson / Melusina
Un curioso ensayo biográfico a medias que traza un viaje hacia el desvarío, la excentricidad o la inadaptación social de los grandes filósofos modernos y dice mucho acerca de sus teorías.
El destacado
'La cultura del nuevo capitalismo'. Richard Sennett. Anagrama
El sociólogo británico analiza como las mutaciones laborales y las formas de consumo generan una cultura de la fragmentación.
Miniaturas
'Soledades'. Antonio Machado. Aguilar
La primera obra del poeta que descubrió el secreto del mar meditando sobre una gota de rocío en un volumen diminuto. Grata melancolía para llevar encima.




