Tres años ha tardado el ex president de la Generalitat, Jordi Pujol, en poner su vida en negro sobre blanco. El nacionalista reconocía ayer que hasta ahora se ha resistido porque "a menudo" los que recuerdan caen en la tentación de "ajustar cuentas" o ponerse demasiados "galones" . En Memòries (Proa), Pujol asegura que ha sido "autocrítico" y que ha intentado no hacer daño.
Con la ayuda de la pluma del periodista Manuel Cuyàs, Pujol repasa su vida hasta el 8 de mayo de 1980, día de su primera investidura como president.
Reconoce que se le "han quedado cosas en el tintero" y que seguramente la parte más atractiva "para el chafarderío político" aún está por llegar. Ayer se comprometió a escribir dos entregas más, la de su etapa en el Govern y la de "retirado de la política que no quiere molestar" pero con una agenda llena.
Contento "a medias"
Con la perspectiva de los años, Pujol afirma que se siente satisfecho "a medias". Es cierto, explica, que "no nos hemos comido el mundo" como soñó de joven pero considera que su generación "ha sumado más de lo que ha restado". Los deberes, pues, están hechos "medianamente bien", aunque también admite "renuncias", que durante la presentación de ayer a la prensa situó, por ejemplo, en la negociación autonómica durante la Transición.
"Estamos pagando caro el precio del café para todos y el no haber luchado por un mejor sistema financiero", se lamentó. También se mostró crítico con el papel de CiU en el Estatut. "Podríamos habernos plantado al ver que traería muchos dolores de cabeza y pocos beneficios", añadió, "pero, ¿quién es el guapo que dice yo no juego porque nos haremos daño? Igual vale la pena dejarse ilusionar".
Un niño de pueblo
A lo largo de casi 400 páginas, Pujol se remonta a su infancia en el seno de una familia de catalanistas pequeñoburgueses y de pueblo. "Soy hijo de Florenci y Maria", es la frase que escoge para iniciar su relato en el que identifica los libros, maestros y vivencias que le marcaron su único objetivo de "servir a Cataluña". Explica en el libro que de joven buscó siempre respuestas a la pregunta "qué puedo hacer" por el país, aunque no en todas las ocasiones obtuvo una válida.
Lo que sí dejo claro desde el primer momento a Marta Ferrusola es que su compromiso matrimonial pasaría a un segundo plano porque Pujol se "casaba con Cataluña". "Autocrítico, humilde pero orgulloso y hombre de convicciones". Así se definió el ex president, que con una sonrisa admitía: "Yo no soy demasiado pujolista".
La anécdota
Los editores de las memorias de Pujol dicen del ex president que es el "político catalán más importante de los últimos siglos". La exaltación pareció no gustarle demasiado al ex líder de CiU que, en la presentación del libro ante la prensa en un hotel de Barcelona, pidió a Proa que elimine esas referencias. "Esto debe de ser un error de imprenta, ¿no?", comentó un Pujol en el más puro estilo Pujol. Hagan el favor de quitar esa frase", indicó el ex president. Y es que poco antes Pujol indicó que no quiere que se diga que "es un chulo".




