El 25 de junio de 2009, todo el planeta amanecía con una triste noticia: Michael Jackson había muerto. La causa, un paro cardiaco, aunque la Policía de Los Ángeles y varios investigadores privados de la familia se esforzaron durante meses en determinar qué causó la repentina desgracia. La conclusión, un abuso de Propofol, un fuerte calmante que Jackson llevaba años ingiriendo. Sus tres hijos, Prince Michael I, Prince Michael II y Paris, viven ahora bajo la custodia de Katherine, madre del artista.
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