El 25 de julio de 2000, uno de los seis Concorde que explotaba Air France se incendió en el aire y se estrelló contra un pequeño hotel pocos minutos después de despegar del aeropuerto parisino de Charles de Gaulle. Murieron los 109 pasajeros del avión y cuatro personas del hotel. La causa fue un trozo de metal desprendido por otro avión en la pista, y que golpeó el ala. Fue el principio del fin de este avión, considerado el más veloz y seguro del mundo: el 26 de noviembre de 2003, realizó su último vuelo con British Airways.
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