Durante años, los expertos han especulado sobre la misteriosa sombra que cubre la mano de un retrato de la reina Isabel I de Inglaterra expuesto en la Galería Nacional de Retratos de Londres, una mancha negruzca que ha resultado ser una serpiente después de los análisis efectuados con rayos X y tecnología de infrarrojos. El anónimo artista que pintó a la 'Reina Virgen' sustituyó la serpiente original por una más convencional rosa de los Tudores, al entender que la serpiente podría asociarse al mal y al pecado original en la tradición cristiana.
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