La culpa es una forma de control. Y un sentimiento que ocupa buena parte de los pensamientos de las ejecutivas de este país. Así lo cree Carmen García Ribas, autora de El síndrome de Maripili (La esfera de los libros) y directora del máster en Liderazgo Femenino de ESCi-Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, el primero en el mundo universitario y que arranca este septiembre.
Ya no se trata de si las mujeres cobran más o menos que los hombres -la brecha salarial es del 34,4% en España, según Adecco-, o de si hay muy pocas mujeres directivas en las grandes empresas europeas -ocupan un 9,7% de los puestos en los consejos de administración, según el estudio European Board Women Monitor 2008- sino de cómo ejercer el liderazgo desde el punto de vista femenino.
Miedo al rechazo
"Nuestro objetivo es enseñar a las mujeres a dirigir desde la identidad de género", explica García Ribas, que ya era responsable del posgrado sobre liderazgo femenino que se impartía en la UPF. "Los hombres y las mujeres no tenemos los mismos miedos y la construcción cultural de las mujeres se hace a partir del miedo al rechazo", sigue la experta.
El miedo al rechazo lleva a las mujeres a la sumisión a los estereotipos, lo que genera la culpa, "un sentimiento que sólo tenemos las mujeres ya que nunca somos lo suficientemente adecuadas". Una culpa que lleva al castigo y al autosabotaje. Tal argumento acaba en la conclusión de que la superwoman ha pasado de moda.
"El modelo de mujer complaciente y dócil en el ámbito privado, y emprendedora y activa en el público es imposible de sostener", argumenta la profesora. La culpabilidad de no atender a la familia, por ejemplo, es una de las principales fuentes de angustia para muchas mujeres trabajadoras que pueden optar por uno u otro rol. Y así, según el Ministerio de Igualdad, el 94,7% del total de trabajadores que abandonan el empleo para cuidar a familiares son mujeres, y el 97% de las que no buscan trabajo alegan que deben cuidar a personas de su entorno.
Identidad
"La mujer debe tener formación para aplicar su visión de género, de lo contrario imita a los hombres pero violentando su identidad", explica García Ribas, que se propone con el máster "formar a mujeres directivas desde su identidad".
Para lograrlo, el plan de estudios comprende desde las asignaturas habituales de un máster económico, como otras centradas en las habilidades directivas, estrategias de negociación, gestión de la hostilidad o del patrimonio emocional, entre otras.
"La mujer en un cargo directivo puede aportar su talento y además modelos en los que razón y emoción puedan trabajar de forma eficiente", añade García Ribas.
Según un informe de la consultora McKinsey de 2007, con la participación de unas cien empresas de todo el mundo, aquellas firmas que tienen tres o más mujeres en el equipo directivo principal son más efectivas en cuanto a la coordinación, el control y la innovación.
TOP3
1encuentros.
Ifaes In Company organiza un encuentro anual sobre liderazgo de mujeres directivas. El primero y de momento único fue el pasado abril en Madrid. ESCi también celebró en septiembre en Barcelona el I Congreso Internacional de liderazgo femenino.
2cursos.
IESE cuenta con el programa 'Mujer y Liderazgo'; el Instituto de Empresa, 'Mujer, Empresa y Tecnología'; y CESMA tiene un Programa de Alta Dirección para Directivas y Empresarias.
3webs.
En liderazgofemenino.com, de ESCi están las claves, las herramientas y la agenda . Una opción internacional es 20-first.com.




