"Hemos dejado muy claro a nuestros gestores que nunca deben dar asistencia a los clientes para evadir impuestos", señala al diario británico 'Financial Times', Andres Luther, representante de Credit Suisse, quien subraya que el banco cuenta con reglas muy claras respecto a los viajes, que "en el actual entorno se han vuelto más restrictivos en lo que respecta a Alemania".
Asimismo, la entidad suiza precisó que no ha recibido hasta la fecha ninguna comunicación por parte de las autoridades alemanas y subrayó que sus empleados siempre han actuado en línea con la legalidad suiza, donde la confidencialidad bancaria está protegida por ley.
Hasta ahora, Alemania se ha significado por su dura persecución del fraude fiscal, que en ocasiones ha incluido el empleo de métodos poco ortodoxos, como la compra de datos robados de las entidades.
De hecho, hace dos años Alemania adquirió por unos cinco millones de euros una lista con nombres de clientes robados del banco de Liechtenstein LGT. Por otro lado, este año se supo que las autoridades francesas habían recibido un listado robado por un ex empleado de HSBC con 24.000 nombres de clientes del banco que ocultaban su patrimonio en Suiza.




