El consejero aragonés de Industria, Arturo Aliaga, ha pedido hoy a los aragoneses que "echen una mano" a General Motors y a sus empresas auxiliares, comprando coches de Opel, para que la planta de Figueruelas salga de la crisis y vuelva a crear los 900 empleos que se van a destruir en aplicación del plan de reestructuración.
Así lo ha dicho hoy en las Cortes después de la reunión de más de diez horas de la pasada noche y en la que se ha llegado a un principio de acuerdo entre la dirección de GM en Figueruelas y los trabajadores sobre el plan de reestructuración, el de ahorro y el convenio colectivo.
Aliaga ha felicitado a la empresa y a los trabajadores por el acuerdo alcanzado, que se necesitaba, y ha restado importancia al papel del Gobierno de Aragón.
"Esto es como en la química, el Gobierno puede hacer de catalizador, pero al final los que reaccionan son el ácido y la base, cediendo cada uno de sus partes", ha ejemplificado.
A falta de determinar cómo se conceden los avales autonómico y del Gobierno central, este acuerdo es "un punto de partida" porque dota de estabilidad a la compañía en las relaciones laborales para cuatro años, lo que permite que ahora la empresa tiene capacidad y estabilidad para centrarse en lo que sabe hacer bien, vehículos.




