La demanda interna siguió restando al crecimiento, aunque menos (6,5 puntos frente a los 7,4 del segundo trimestre), porque el consumo aminoró su caída gracias a una "percepción de la economía menos negativa por parte de las familias".
Esto permitió que el gasto de los hogares cayese el 5,1% interanual, frente al 6% en el segundo trimestre.
El gasto de las administraciones públicas siguió creciendo, aunque en menor medida que en el segundo trimestre, debido a un menor ritmo de las compras públicas de bienes y servicios, así como de la remuneración de sus asalariados.
Mientras, la inversión continuó retrocediendo de forma intensa, el 16,2%, aunque también esta caída fue menor que la del segundo trimestre.
En cuanto a la demanda externa, sigue siendo la que da una aportación positiva al crecimiento, que en el tercer trimestre fue de 2,5 puntos, y tanto las importaciones como las exportaciones bajaron menos en el tercer trimestre.




