El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero (i), conversa con el presidente chino, Hu Jintao (d)
EFE PEKÍN (CHINA)
El presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha convertido la inclusión de España en la cumbre internacional contra la crisis financiera en su prioridad más inmediata en política exterior. El jefe del Ejecutivo acudió a la reunión Asia-Europa (ASEM) con la idea de recabar apoyos firmes y apuntalar la participación española en la cita de noviembre en Washington. Por ahora, sin éxito.
Desde Pekín, Zapatero reiteró que España debe asistir a la cumbre de Washington y confió en las gestiones que pueden realizar los presidentes del Consejo Europeo, Nicolas Sarkozy, y de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso. El jefe del Ejecutivo espera que ambos intercedan ante EEUU para cerrar la asistencia de España.
El presidente del Gobierno no se conforma con una representación a través de la delegación europea, quiere que España sea uno de los países con butaca propia. Zapatero fue claro a la hora de reclamar un sitio: "Sin alharacas, sin hacer nada extraño, sólo con argumentos, con razones, defendemos que nuestra voz cuente y le puedo asegurar que va a contar".
Zapatero insistió en que el Gobierno está trabajando "no porque tenga más o menos ganas estar en uno u otro cónclave", sino porque considera que "en un momento de tal envergadura, España, como octava potencia del mundo, por la solvencia de su sistema financiero y por su nivel de inversión en el exterior, debe aportar su visión".
"Nosotros queremos aportar, no queremos ir por estar; queremos ir para cambiar las cosas y que los ciudadanos de mi país y de otros sepan que hay gobierno dispuestos a no consentir tanta avaricia", recalcó el presidente del Gobierno.
El jefe del Ejecutivo, quien opinó que la cita euro-asiática no era el lugar para plantear su petición de acudir a la cita de Washington, recordó que la iniciativa de celebrar esa reunión internacional partió de la UE y, como europeísta, aseguró que tiene una gran confianza en el trabajo de apoyo a España por parte de las instituciones europeas.
El 'no' de EEUU
El Gobierno de EEUU insistió el pasado viernes en que sólo los miembros del G-20 fueron invitados a la conferencia internacional. Un portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca aseguró que las "invitaciones ya han sido enviadas" y rechazó que se quisiera silenciar a España ya que estará la Unión Europea y la ONU para representar sus intereses y posiciones.
Zapatero se defiende de las críticas y rechaza las acusaciones de que sus malas relaciones personales con el presidente de EEUU, George W. Bush, son la causa de la exclusión. De hecho, el jefe del Ejecutivo ha llegado a ironizar con el pasado más reciente y las relaciones bilaterales del Gobierno de José María Aznar (PP): "Grandes amistades hubo y fíjese para que sirvieron".
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China tiende la mano
Uno de los asistentes a la cumbre de ASEM fue el presidente chino, Hu Jintao. El dirigente no sólo confirmó la asistencia de China en la cumbre de Washington, también echó una mano a España. El encuentro entre Zapatero y Jintao obtuvo frutos importantes.
Jintao afirmó tras su encuentro con el presidente del Gobieno que "España puede jugar un papel importante en la solución de una crisis de ámbito mundial que requiere la solución entre todos", con lo que avalaba la presencia española.
El 'guante' envenenado del PP
La asistencia de España a la cumbre se ha convertido en un cuadrilátero de batalla política en territorio nacional. El líder del PP, Mariano Rajoy, aprovechó la asistencia de Zapatero a la cumbre de la ASEM para dar una de cal y otra de arena. Para el presidente popular "España tiene que estar como sea en la cumbre del G-20 de Washington y tenemos que hacer lo posible para que esté en esta reunión".
Aunque Rajoy quiso dejar claro que la situación de España con respecto a la cita de noviembre se debía a los errores del presidente del Gobierno: "No es momento de pasar factura al presidente del Gobierno por sus errores, sino de evitar que la comunidad internacional le pase factura a España por los errores de Zapatero".
El vicesecretario general del PSOE, José Blaco, criticó que el PP se dedique a estar "dando palmas" porque España pueda estar ausente en la reunión del G-20, cuando este organismo se creó en 1999 y el Gobierno deAznar no hizo nada para que el país formase parte de él.
El dirigente socialista también arremetió contra el portavoz de Economía del grupo parlamentario del PP, Cristóbal Montoro, por asegurar que Zapatero estaba "mendigando" la presencia del G-20.





