Robben saluda a los aficionados.
EFE CIUDAD DE CABO (SUDÁFRICA)
Arjen Robben empezó lesionado el Mundial. Trabajó a contrarreloj para incorporarse cuanto antes a las órdenes del técnico Bert Van Marwijk. Y, cuando jugó sus primeros minutos en el último partido de la primera fase ante Camerún, empezó a brillar.
Y no ha parado. Hasta liderar a Holanda hacia la gran final del Mundial. Es el jugador más letal de Holanda.
"Ya he perdido una gran final esta temporada", dijo tras ganar a Uruguay en semifinales, rememorando su derrota en la final de la Champions entre el Bayern, su equipo, y el Inter. "Y eso no se repetirá", sentenció, desafiante.
Pieza fundamental
Robben, que lleva dos goles, es el gran referente ofensivo del equipo. Es la pieza fundamental sobre la que gravita el juego de Holanda.
Tras la victoria de España sobre Alemania, Robben respiró con alivio. No porque tema menos el potencial de la roja, sino por pertenecer al Bayern. "Si ganáramos, no podría volver la próxima temporada al club", bromeó.
Holanda busca la reconquista de Suráfrica, país que colonizó a partir de la mitad del siglo XVII. Y de la misma forma que la isla de Robben -a 12 kilómetros de Ciudad del Cabo-, donde Nelson Mandela pasó buena parte de su condena, es un lugar de culto por sus connotaciones históricas, Robben quiere convertirse en icono con la conquista del mundo.





