La derrota de la selección lusa frente a la española fue recibida en Lisboa con caras de decepción y resignación entre los portugueses, en contrate con las expresiones de júbilo de decenas de hinchas españoles afincados en Portugal.
Las principales avenidas y plazas de la capital lusa, donde ondearon durante la jornada grandes banderas portuguesas, se hundieron en un silencio sepulcral y los cientos de aficionados abandonaron cabizbajos los locales donde se habían instalado pantallas gigantes para ver el duelo ibérico.
El Largo de la Estación de Rossio, junto a la emblemática plaza de nombre homónimo, fue una de las zonas más bulliciosas de la ciudad, donde varias decenas de aficionados, un 90 por ciento portugueses, se congregaron para ver a la selección de Cristiano Ronaldo.
Durante la primera parte, cánticos e incluso olés se escucharon entre los hinchas de la selección de las "quinas", quienes guardaron silencio durante la mayor parte de la segunda parte desde que el delantero español David Villa anotase el gol del triunfo.




