La Liga no cambia, es cosa de dos. De principio a fin. Del Madrid, poderoso por su carácter y su contundencia, y del Barça, distinguido por su fútbol estético y, sobre todo, por la plenitud de Messi, epicentro sobre el que gravita toda la magia del equipo azulgrana. El argentino, pletórico, marcó ayer otros tres goles en Zaragoza. Otro hat-trick una semana después de su exhibición ante el Valencia. El cuestionado Ibrahimovic, de penalti, cerró un partido que al final pudo complicarse para el grupo barcelonista.
El Barça respondió al último desafío del Real Madrid. El líder ganó el sábado al Sporting (3-1) y el cuadro de Pep Guardiola venció ayer a un Zaragoza (2-4) tan aguerrido como impotente para detener a Messi. Al futbolista más exquisito y desequilibrante, autor de nueve de los últimos 10 goles del Barça en la Liga. El otro lo marcó Ibrahimovic, de penalti, al culminar otra maravilla de la pulga en La Romareda.
Messi es el gran protagonista de la Liga. De un torneo en el que Madrid y Barça suman 68 puntos de 81 posibles. Cuando parecía encallar el grupo azulgrana en su pulso con el Madrid, el nuevo D10S del fútbol ha acudido a su rescate.
Infalible
Messi parece infalible. Juegue donde juegue. Ayer, en Zaragoza, el Barça rescató el 4-3-3, con el argentino inciando sus ofensivas desde la banda derecha, más alejado que en los últimos partidos de Henry o Ibrahimovic, que ayer sólo pudo saciar su ansiedad en el último minuto al transformar un penalti que le regaló el propio Messi.
En Zaragoza, Guardiola confió en un equipo muy físico en el centro del campo. Ausente Xavi por lesión, el técnico azulgrana alineó a Busquets, Touré y Keita, prescindiendo inicialmente de Iniesta. El campeón, dominador en la media hora inicial, se colapsó durante algunos minutos, pero Messi, una vez más, silenció todos los debates. Marcó muy pronto (minuto 4) y marcó bien entrada la segunda parte (minutos 65 y 77).
El Zaragoza, fulminado por el festival de Messi, agitó el partido en el tramo final con los dos goles de Colunga. En la siguiente acción, sin embargo, volvió Messi, que liquidó el partido con otra acción individual que acabó en penalti. En el penalti redentor de Ibrahimovic.
Números impecables
El Madrid, mientras, no falla en el Bernabéu. Sus números son impecables: 14 partidos, 14 victorias. La última, el sábado ante el Sporting (3-1), con poco fútbol y mucha pegada, simbolizada en los 20 goles que suma Higuaín. Y, también, con dos acciones polémicas que beneficiaron al grupo de Manuel Pellegrini. En el primer gol blanco, el del empate, Van der Vaart se acomodó el balón con los brazos. Después, el árbitro no sancionó un penalti de Arbeloa.
El Madrid apeló a su instinto más competitivo en su regreso al Bernabéu tras el fiasco en la Champions. Ganar la Liga es la gran obsesión de un club que invirtió 260 millones de euros para regenerarse.




