Alonso se baña en champán, como quería.
EFE SAKHIR (BAHREIN)
Fue el debut soñado. Por Fernando Alonso, por Ferrari y por los millones de tifosi de todo el mundo.
El asturiano venciendo en su primer gran premio al volante del 'cavallino rampante', por delante de su compañero Felipe Massa, rubricando el doblete para el equipo italiano en el estreno del Mundial sobre el desierto de Sakhir.
Alonso demostró que ha vuelto. El mejor piloto del mundo, a bordo del mejor bólido de la parrilla, cantó el bingo. Se bañó en el champán que tanto anhelaba saborear en el previo de la carrera, y regresó al liderato de un campeonato. Y no sólo eso: con su triunfo, el bicampeón español se convirtió en el cuarto piloto de la historia de Ferrari en ganar en el día de su debut, siguiendo la estela que marcaron Kimi Raikkonen, Nigel Mansell y Mario Andretti.
Como parece todavía inevitable hasta nueva orden, el triunfo de Alonso se empezó a fraguar en la salida. Partía tercero, por detrás de Massa y del 'poleman', Sebastian Vettel. Con el semáforo en verde, por la zona limpia, el español se situó tras el brasileño, le cogió el rebufo y frenó tarde, trazando por el exterior para superarle en la siguiente curva.
A por Vettel
Con el primer escollo superado, Alonso empezó la batalla con Vettel, a buen seguro uno de sus rivales por el título.
Sin repostajes en carrera, las paradas en boxes en la zona alta se limitaron a uno por cabeza. Para cambiar neumáticos, de blandos a duros. Y aquí es donde veremos una de las grandes diferencias con respecto a temporadas pasadas.
Hasta ahora, con cargas de gasolina dispares entre pilotos, en caso de mano a mano antes de un repostaje salía favorecido el que lo hacía más tarde. Ahora no tendrá que ser así. Con la misma carga en todo momento, poner gomas nuevas en un momento concreto antes que el rival podría ganar carreras. Alonso así lo hizo y recortó un segundo con Vettel pese a hacer una parada un segundo más lenta que el alemán, que siguió al frente unas vueltas más. Hasta que un problema mecánico le dejó cojo.
Al piloto de Red Bull se le dañó un tubo de escape e irremediablemente su ritmo se truncó y Alonso, siempre al acecho, lo aprovechó para rebasarle al final de la recta de atrás del trazado de Bahrein. Tras esa curva, en la recta principal, fue Massa quien dio cuenta del alemán.
Corría la vuelta 35. Quedaban 14, y el duelo entre los dos pilotos de Ferrari estaba servido. Pero no hubo batalla. Alonso, que marcó la vuelta rápida de carrera, dejó atrás al brasileño, que volvía a competir tras su terrorífico accidente en el GP de Hungría (el 25 de julio de 2009.
Por detrás, el lastre de Vettel permitió a Lewis Hamilton alcanzar la tercera posición del cajón, y dejar al alemán cuarto, a más de medio minuto del ganador. De un Alonso pletórico de rojo.





