El gallego Iván Raña regresa este año al triatlón "más curtido" tras su paso por el ciclismo profesional en las filas del Xacobeo, una experiencia que considera "provechosa" por cuanto ha ganado en fondo físico y en el conocimiento de sus propios límites.
Raña señaló tras el acto de presentación de su nuevo equipo, el Triatlón Arcade Inforhouse Santiago, que de su paso por el ciclismo ha aprendido que "donde antes reventaba" sobre la bicicleta ahora no lo hace tanto, y remató: "me siento más curtido, más duro".
"Tengo que aprovechar tantos kilómetros en bici y las carreras que he hecho, me sé mover mejor en un pelotón. Si saco jugo a esa experiencia me valdrá mucho para competir en triatlón", significó el campeón del mundo de triatlón en 2002.
Pero no todo son ventajas, reconoció Raña, ya que el periodo de readaptación física le está costando, sobre todo en los primeros meses de entrenamientos, en los que ha sentido "problemas musculares" y "dolor".
Tanto es así que el año pasado intentó prepararse en tres semanas para el Campeonato de España de triatlón y ese esfuerzo le pasó factura.
"La espalda no la aguantaba de dolor, no podía ni conducir", señaló Raña, quien con el paso de los meses y con una preparación mejor planificada ha recuperado las sensaciones en la carrera a pie, mientras que en natación va muy bien, lo que le permite ser "muy optimista" de cara a la temporada que se avecina.
El "objetivo principal" de Iván Raña en su vuelta al triatlón es "estar al mismo nivel" que en 2008, cuando decidió probar suerte en el ciclismo, lo que se traduciría en "estar lo más arriba posible" en la clasificación del Mundial, en el que debutará el 28 de este mes en Australia.
Más a largo plazo, el deportista gallego piensa en participar en los que serían sus cuartos Juegos Olímpicos, los de Londres 2012. Sin embargo, asegura que no le obsesiona esta cita y que no le condicionará la planificación de la temporada.
"Tengo claro que con 20 años quizá podía pensar: voy a preparar los Juegos, conseguir un buen resultado, y me agobiaba un poco más. Ahora entreno todos los días con ilusión, como si fuera para ganar -en cada prueba en la que participa-, aunque luego acabe en el puesto treinta".
"¿De qué me vale ser campeón olímpico si he estado cuatro años rayado?", se preguntó. "No me como la cabeza con eso", aseveró, aun reconociendo que la quinta plaza de Pekín 2008 le dejó "una espinita clavada", ya que entonces atravesaba por "el mejor momento" de su vida.




