Pellegrini, en el partido ante el Olympique en el Bernabéu.
EFE Madrid
Apenas podía disimular su desolación. Y tuvo que sacar sus mejores recursos retóricos para mitigar un fracaso que provocará una cascada de reacciones: "Es la hora de la templanza institucional", dijo Jorge Valdano, director general del Madrid, consumada la eliminación más dolorosa para el club.
¿Y Pellegrini? El entrenador vuelve a estar cuestionado, pero parece improbable que se tomen medidas drásticas. "El técnico siempre está sujeto a cuestiones críticas, pero respetaremos su trabajo. Tiene dos años más firmados", apuntó Valdano."Ahora hay que estar más enteros que nunca, hay que ser positivos. Éste es el precio que se paga por estar en el Real Madrid", añadió el director general.
Poco después, el entrenador chileno era claro: "No pienso dimitir. El club es el que tiene la palabra en estos casos". La frustración de Pellegrini era el reflejo de la del vestuario: "El Olympique no es un equipo para eliminarnos", se lamentaba Arbeloa. "No sabemos ganar los partidos importantes", seguía Guti. El presidente, Florentino Pérez, no realizó declaraciones. Su proyecto más ambicioso está seriamente tocado, casi 300 millones de euros después. Un golpe que él nunca esperó.





