La selección española femenina de balonmano se quedó a las puertas del podio, tras perder hoy el partido valedero por el tercer puesto, 26-31, ante una Noruega que se mostró muy superior y que no dio opción alguna.
La superioridad física de las noruegas, el altura y fuerza, fue fundamental en un partido en el que las jugadoras españolas estuvieron faltas de esa chispa que les permitió acceder, por primera vez en un Mundial, a la lucha por las medallas.
Anulada Begoña Fernández como pivote, todo quedó a expensas del tiro exterior y de la casta de jugadoras como Marta Mangué, muy vigilada durante todo el partido.
Tras el 9-15 con el que llegó al descanso, la selección española consiguió un parcial de 2-0, 11-15, que hizo que se avivaran ligeramente las ascuas de una posible victoria, pero fue apenas un brillo, un resplandor, un leve reflejo, porque las jugadoras noruegas siguieron con su gran efectividad en el tiro.




