Nafal saluda al público tras su victoria de hoy, 6 de diciembre.
EFE Barcelona
En una sesión intranscendente, distanciados de las sensaciones del fragor de las batallas previas y aún inducidos por el influjo del éxito consolidado tras el partido de dobles, Rafael Nadal y David Ferrer pusieron el colofón a la conquista de la cuarta Ensaladera.
España redondeó su éxito para culminar la revalidación del título de la Copa Davis. Nadal ventiló a Jan Hajek por 6-3 y 6-4 en menos de ochenta minutos. Ferrer despachó a Lukas Dlouhy por 6-4 y 6-2 en 58. 5-0, algo que no sucedía desde la primera eliminatoria del año 2008, en Lima, frente a Perú.
Nadal y Ferrer, tal y como había sido establecido en el sorteo previo de la eliminatoria, saltaron a la pista para completar el trámite. No suele ser habitual que los hombres fuertes del combinado, con exceso de minutos sobre sus espaldas a estas alturas del curso, asuman los residuos del enfrentamiento.
España propinó al Sant Jordi, de nuevo escenario de la consecución de la Copa Davis, un gran espectáculo. A pesar del público que se dio de baja para el programa del domingo. Las gradas, atiborradas el viernes y el sábado, decayeron en la última sesión. Especialmente en el segundo partido, el que jugó Ferrer.





