El ejecutivo italiano quiere que los aficionados que acompañen a sus equipos en encuentros a domicilio lleven obligatoriamente una tarjeta electrónica para que la policía pueda identificar mejor a los aficionados problemáticos.
La idea del Gobierno era que la medida comenzará el próximo mes de enero, pero los clubes protestaron porque les parecía demasiado pronto. A esta petición de aplazamiento se sumó una manifestación la semana pasada en Roma, donde miles de aficionados clamaron contra la tarjetas por considerarlas un ataque a los derechos humanos.
Maroni ha hecho caso las quejas de los clubes, pero no las de los aficionados, que no podrán esquivar la medida a partir de la próxima temporada. "Acepto el retraso feliz. En verano tenía a tres clubes a favor y a los aficionados en contra. Ahora tengo a todos los clubes a favor y a un pequeño grupo de aficionados en contra", se jactó el Ministro italiano en declaraciones a 'La Gazzetta dello Sport'.




