Cristiano Ronaldo celebra un gol durante el partido ante el Zúrich.
EFE ZURICH (SUIZA)
Cristiano Ronaldo completó su mejor partido con el Real Madrid, exhibiéndose con dos goles a balón parado y asumiendo el peso del juego ofensivo, en un encuentro en el que el conjunto madridista mostró dos caras, la arrolladora y la plagada de dudas en minutos evitables de sufrimiento ante el Zúrich. Inició el camino el Real Madrid hacia el sueño de la "décima" con mayoría de minutos de autoridad, pero cometiendo un error de confianza con todo a favor que pudo costar caro. Coincidió con la lesión de Xabi Alonso, con dos errores defensivos que costaron dos tantos, hasta que Cristiano Ronaldo salió al rescate. El estreno en Liga de Campeones del FC Zúrich, un equipo que sueña con rememorar viejos tiempos, no pudo ser más complicado de inicio. Inferior, perdió su estilo de toque y hasta comenzó recurriendo al juego violento para intentar frenar a Kaká y Cristiano Ronaldo. Sin éxito. Cristiano cambió la velocidad y el destino del duelo. Picado con los insultos de la grada -en perfecto castellano-, lanzó un cañonazo centrado a balón parado, ante el que nada pudo hacer Leoni por su reacción tardía. El gol hacía justicia al dominio madridista. Desapareció del terreno de juego el modesto conjunto suizo, poco acostumbrado a correr tras el balón. El Real Madrid amasó cada jugada, con paciencia pero con profundidad, y apareció una figura que no falla a la cita con el gol en su competición preferida: Raúl González. Con el marcador a favor el Real Madrid fue un vendaval. Cristiano siempre desequilibró y estuvo generoso con sus compañeros. Kaká y Raúl perdonaron el tercero, Higuaín no. El argentino, que se reivindica con dos partidos de titular consecutivos, definió bien con un disparo cruzado tras una pared con Raúl al borde del descanso. La mala suerte se aliaba con Xabi Alonso, que se resbaló al realizar una entrada y se retiró lesionado. Permitió a Fernando Gago salir del ostracismo y disputar sus primeros minutos de la temporada. Justo cuando su equipo se relajó. Se quiso gustar demasiado, infravalorando la calidad del rival y recibió su castigo. Recortó diferencias el Zúrich con un riguroso penalti de Iker Casillas a Alphonse, que colocó en la escuadra Margairaz en el minuto 64. Tan solo uno después, el estadio Letzigrund se encendió gracias al regalo defensivo madridista. Entre Cristiano y Raúl González dejaron rematar a placer a Aegerter, que se adelantó a todos y cabeceó el centro a balón parado a la red. El portugués fue un quebradero de cabeza para la defensa suiza. No supo como frenar sus entradas por banda. De dos acciones suyas se crearon dos ocasiones que culminó Raúl sin acierto. Gago rozó el larguero con un disparo de la frontal. Y Cristiano sentenció, a uno del 90, de nuevo a balón parado, con la inestimable colaboración de Leoni que, como en el primer tanto del partido, no supo despejar un balón que le atacaba con potencia y efecto. Con todo sentenciado Guti cerró la victoria con un gran gol, picando el balón a la salida del portero rival, culminando un contraataque y un partido que deja un resultado abultado. Un mensaje de un Real Madrid que esta temporada quiere aspirar al trono.





