La australiana Emma Moffatt reforzó su liderato en el Mundial de triatlón al ganar con autoridad la quinta prueba del campeonato, en Hamburgo, donde la hermana del campeón olímpico y mundial de natación estadounidense Aaron Piersol, Hayley, animó la carrera con su gran puesta en escena en el agua.
Moffatt, que había sido segunda en la prueba inaugural de Tongyeong (Corea del Sur), hizo buenos los pronósticos y encadenó su tercera victoria de la temporada, después de las logradas en Washington D.C. y en Kitzbuehel (Austria), con lo que ha dado un paso de gigante para proclamarse campeona del Mundo.
Quedan dos carreras, las de Londres y Yokohama (Japón), antes de la final de Gold Coast (Australia); y, teniendo en cuenta que para la clasificación definitiva contabilizan los cuatro mejores resultados más el de la última prueba -que disputará ante su público-, muy pocos apostarían por alguien que no sea Moffatt para lograr este año el título mundial.
Medallista de bronce en los Juegos de Pekín, en los que ganó su compatriota y tocaya Emma Snowsill, con la que comparte entrenamientos, Moffatt, que como buena australiana cuenta el surf entre sus pasatiempos favoritos, confirmó hoy en la capital hanseática que ésta es su gran temporada.
En Hamburgo se impuso con casi un minuto sobre la sueca Lisa Norden y con minuto y medio de ventaja respecto a la suiza Daniela Ryf, junto a las cuáles 'rompió', en el segmento ciclista, una prueba en la que la chilena Bárbara Riveros se erigió en la gran sorpresa, al finalizar quinta, el mejor resultado hasta la fecha de una suramericana en una competición de esta categoría internacional.
Pero a modo de los grandes conciertos, antes de que Moffatt encandilase al numeroso público, que, a pesar del mal tiempo imperante en Hamburgo, abarrotó sus calles, el espectáculo lo puso Hayley Peirsol, la hermana de Aaron, una de las grandes figuras que disputan los campeonatos mundiales de natación en Roma.
La hermana menor del genial espaldista estadounidense -quíntuple campeón olímpico y séxtuple campeón mundial- se exhibió en el Binnenalster, el pequeño de los dos lagos artificiales que llenan las aguas del Alster, el río menor de la ciudad que baña el Elba.
No en vano -y sin haber brillado tanto como Aaron-, antes de pasarse al triatlón, Hayley fue una gran fondista y es una de las tres únicas mujeres que han bajado de los 16 minutos en el 1.500.
Medallista de bronce en el 800 de los mundiales de Melbourne (Australia), Piersol se 'quemó' en el agua, optó por la retirada y, tras casi dos años alejada de la alta competición, se replanteó su vida deportiva. Desde este año, es triatleta. Debutó, con 23, en los Panamericanos de Viña del Mar (Chile) y en el Dextro Energy lo hizo en la anterior prueba, en Kitzbuehel, donde ya fue la mejor nadando.
Hoy, con neopreno -a pesar de que la temperatura del agua superaba ligeramente los veinte grados, pero la del ambiente era inferior-, nadó en 16:41 el kilómetro y medio, en el que le metió casi un minuto a su compatriota Sarah Haskins -sexta al final-.
Pero la lluvia que mojó el pavimento convirtió en peligroso el segmento ciclista y en la primera de las ocho vueltas en bici Piersol se cayó. Optó por la retirada. Pero dejó una grata impresión. Su objetivo es ser olímpica en los Juegos de Londres.
La prueba se decidió precisamente en el segundo acto. Poco después de la primera transición, ante el Ayuntamiento hamburgués, Moffatt y Norden -que repitió hoy su segundo puesto de Madrid- se escaparon del primer grupo; y Ryf -compañera de entrenamientos de la sueca- enlazó con ellas por detrás.
Norden y Ryf intentaron deshacerse de la rocosa australiana a pedaladas. Pero no les fue posible. Y nada más bajarse a correr, la que se despidió de ellas fue Moffatt, que fue la mejor corredora de todas las competidoras (34:28) y se anotó una nueva victoria, con un crono ganador de una hora, 56 minutos y once segundos.
Las tres primeras celebraron con efusividad sus puestos de honor y se ducharon con los gigantes vasos de una cerveza sin alcohol que patrocinó el evento. Con mala fortuna para la presidenta de la federación internacional, la española Marisol Casado, que, tras entregar las medallas, también recibió un remojón. De la suiza Ryf.
La chilena Riveros, que se entrena en Australia, fue de menos a más y tras salir la 27 del agua, hizo una sensacional bicicleta y salió a correr con el grupo perseguidor. Finalizó quinta, por detrás de la canadiense Lauren Groves, y delante de Sarah Haskins y la alemana Anja Dittmer, que fue séptima y la mejor de las locales.
Riveros, olímpica en Pekín, fue hoy, con diferencia, la mejor hispanohablante. Las españolas no mejoraron el vigésimo quinto puesto de la guipuzcoana Ainhoa Murúa.
La sevillana María Pujol fue trigésima y la vizcaína Zuriñe Rodríguez acabó trigésima quinta y con fuerte dolores en meta; mientras que la madrileña Marina Damlaimcourt se retiró a poco de comenzar el segmento ciclista.




