La patada del técnico mexicano Javier Aguirre al panameño Ricardo Phillips con el balón en juego, dejó ver la frustración casi general que se tiene con una selección de México que no convence y tiene en vilo su clasificación al Mundial 2010.
Aguirre se disculpó pero igual le cayeron críticas en su país, que pueden resumirse en el comentario de un diario local acerca de si la patada no iba dirigida realmente a un mexicano para hacerlo reaccionar en ese partido que acabó empatado a un gol.
La pobre victoria previa por 2-0 sobre Nicaragua y el empate dejaron a México obligado a ganar su próximo partido en la Copa Oro, ante una afrancesada selección de Guadalupe que tras Panamá, se ha convertido en una preocupación extra.
La pierna levantada o la patada a Phillips hizo evidente por unos segundos, el coraje y la frustración tanto de Aguirre como de muchos aficionados frente a una selección que le genera nueva decepciones en cada partido disputado en los últimos dos años.
La personalidad del "Vasco" Aguirre, seria, comprometida, honesta y cabal, no quedará de ninguna manera en duda por el incidente pero sí recuerda las actitudes de los cuatro técnicos que ha tenido México desde el Mundial de Alemania 2006.
El ex internacional Hugo Sánchez guardó el saco negro que tantas veces arrojó al césped para exhibir su coraje y su sucesor provisional Jesús Ramírez mantuvo la compostura, pero el sueco Sven Göran Eriksson dejo ver una sangre helada que a nadie le gustaba.
Aguirre tiene la sangre caliente y en su trayectoria están marcados los momentos en los que el técnico no la pudo controlar, desde sus tiempos con el Pachuca y con el Atlético de Madrid y con la selección mexicana.
Con el Pachuca, en un partido en el 2001 donde sufrió varias expulsiones, mandó a un jugador fingir una lesión para que el partido finalizase por reglamento al no tener elementos suficientes.
Nadie tampoco le recordará cuando como auxiliar técnico de la selección de México participó en 1993 en una riña con jugadores del Atlético de Madrid, en un amistoso en tierras mexicanas, o los insultos que, como técnico del Atlético, le hizo al francés Mathieu Valbuena, lo que le costó una sanción de la UEFA.
Después del momento de rabia, las disculpas y las críticas, ahora la selección de México comenzará a pensar y a sufrir las consecuencias de lo ocurrido en el partido con Panamá, en Houston, este 9 de julio.
La sanción mínima hará que Aguirre vea desde las tribunas el partido con Guadalupe, mientras su auxiliar Mario Carrillo toma su lugar en la cancha.
Pero un castigo mayor a Aguirre de parte del disciplinario de la Copa Oro le preocupa a la Federación, porque se corre el riesgo de que no pueda pagarse totalmente en la Copa Oro y el "Vasco" deje solo a México en su partido contra Estados Unidos, en la eliminatoria mundialista.
México es cuarto en el hexagonal final de la Concacaf, un sitio abajo de los puestos que otorgan boleto directo, y está obligado a mejorar porque hoy sólo tendría derecho de jugar una repesca con el quinto lugar de Sudamérica.




