Messi pelea por el balón con el centrocampista del Chelsea Florent Malouda.
EFE Barcelona
El Barça del fútbol exquisito y de las actuaciones maravillosas se ha convertido en un equipo menos genial y más sufridor en los exámenes finales. Agobiado por el acoso del Madrid en la Liga, necesitará una proeza en Londres, en el vetusto Stamford Bridge, para alcanzar la final de la Champions ante un Chelsea que rebajó su enorme creatividad. El veredicto está muy abierto.
En tres días, el Barça ha pasado de la euforia, de soñar con un triplete histórico, a padecer por un desenlace cruel, injusto. El Valencia y el Chelsea han hallado la fórmula para cortocircuitar a un grupo que pierde chispa y brío tras un curso impecable. Así es la ley del fútbol.
Pero si el gran Barça vuelve, se impondrá la justicia. El Chelsea, como el Barça, se distingue por su estilo, idéntico con Mourinho, Grant o Hiddink, que prioriza el fútbol directo y la contundencia defensiva al ataque.
El Barça se adueñó del balón y el Chelsea minó su campo de acción con una insistente presión que iniciaba Drogba y continuaban Essien y Malouda por las bandas. También con continuas interrupciones.
Desenlace desbocado
El Barça perseveró como siempre, pero Etoo no conectaba con la línea de creación y Messi no encontró demasiados apoyos. Los cambios de ritmo de Iniesta y las galopadas de Henry eran los principales argumentos del grupo de Guardiola. El Chelsea, paciente, replicó con dos galopadas de Drogba, una tras un error garrafal de Márquez, que frustró Valdés.
Tampoco arrancó bien el segundo acto para el Barça, que sufrió en una jugada de estrategia que culminó sin éxito Ballack y, sobre todo, que lamentó la aparatosa lesión de un gafado Márquez, su referente en defensa, el jugador que inicia el juego y que cierra cualquier grieta.
El cuadro azulgrana, herido, prosiguió su acoso en un final desbocado. Pero ni Etoo, ni Bojan, ni Hleb estuvieron inspirados. Ni el colegiado penalizó un agarrón de Bosingwa a Henry dentro del área blue.
Para frustración de un Barça que debe rescatar su magia en Londres para llegar a Roma. En Londres también se decidirá el otro finalista: Manchester United o Arsenal, que se medirán en Old Trafford.





