Benítez, camino de la historia en Liverpool
EFE
'Con Shankly cualquier cosa podía pasar'. Así reza la letanía de los seguidores del Liverpool que todavía recuerdan al ideólogo del proyecto que llevaría al club a la élite de Inglaterra y Europa hace casi medio siglo. Otra legendario entrenador en el club fue Bob Paisley, un auténtico red que vivió 44 años en el club y se convirtió en un prolífico coleccionista de títulos en esa orilla del Mersey.
En el siglo XXI un español ha sustituido al escocés y al inglés en la galería de afamados entrenadores con su legado de dos finales y una semifinal en la Liga de Campeones. "No creo que sea correcto compararme con Shankly o Paisley, especialmente cuando se tiene en cuenta que Shankly construyó este club y considerando los trofeos que ganó Paisley" sostiene con modestia Rafael Benítez, el hombre que ha conjugado las raíces del tradicionalismo británico con la globalización del fútbol contemporáneo.
Ideología y relaciones
A pesar de las reticencias de Benítez, sus comparaciones son necesarias y evidentes. Como Bill Shankly, su trato con los futbolistas es determinante. Si su antecesor trató con hérores locales de su tiempo como Lawrence, Clemence o el incipiente Keegan, el español ha debido torear con ídolos como Fowler o Gerrard.
"La mayor parte del éxito del fútbol está en la mente. Debes creer que eres el mejor y entonces seguro que conseguirás serlo" aleccionaba Shankly a sus futbolistas. "La mentalidad de los jugadores, su implicación, el saber trabajar juntos y el hecho de que todos hayan hecho bien su papel. Esas son las claves de la victoria" repite como filosofía Benítez
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También comparten su dedicación al fútbol casi exclusiva. El viejo Bill se retiró con 60 años para disfrutar del tiempo libre con sus esposa Ness y su familia, pero sus nietas recuerdan que el técnico se desvivía por el fútbol. El caso de Rafa Benítez es similar, pues aceptó el puesto en el club británico con la exigencia de tomar todas las decisiones que influyeran en el club, desde los contratos de los jugadores hasta el momento en que el himno debe ser cantado.
El éxito y el juego
En cuanto a Bob Paisley, las similitudes alcanzan más el terreno deportivo. Su ética de trabajo dedicaba poco tiempo a lo superfluo. "Si estás en el área y no sabes qué hacer con el balón, lo pones en la red y ya discutiremos más tarde las opciones" sentenció cuando era entrenador. En el mismo estilo se sitúa Benítez: "Nunca, en toda mi vida, he sido el tipo de persona que se sienta a descansar después de ganar algo y dice: 'vale, ya lo he conseguido'".
Por otra parte, Paisley también instauró la ambición en sus pupilos y el gusto por el passing game que heredarían sucesores como Roy Evans y que ha recuperado Benítez para el siglo XXI. Con su toque hispano, el madrileño ha ganado un 56,7% de los partidos con el Liverpool, por un 52,19% de Shankly y un 56.12% de Paisley. Además, ha superado el número de partidos europeos del primero (66) y ha igualado los triunfos en Europa del segundo (39), al tiempo que se ha ganado un sitio en los corazones de los reds a fuerza de ganar. "Piensa que también estuve en los malos tiempos... un año fuimos segundos" advirtió Paisley sobre el cariño de los seguidores.
Por el momento, Benítez agradece los halagos y comparaciones pero prefiere centrar su atención en otros menesteres: "Se crea historia logrando cosas y no hablando de ellas".





