Del Piero se lució con un gran gol en Turín
EFE
Decir Del Piero y pensar en la Juventus es una acción instántanea desde que el joven Alessandro arribara en el club hace más de 16 años. Por entonces, la estrella de club era el fantasista Roberto Baggio, el futbolista más respetado y admirado en Italia en los noventa. Ante semejante rivalidad, el talento del trevisano tuvo que hacerse un hueco en la banda izquierda para compartir minutos con Robby durante dos temporadas.
Cuando llegó el momento de la renovación del contrato de Baggio, la Juventus optó por traspasar a su estrella y confiar en el emergente Ale, quien había disputado 29 partidos en la Serie A marcando 8 goles.
La respuesta de Alessandro del Piero fue excelente para su club. Con él como timón la Juventus conquistó la Liga de Campeones -la última en su poder- y nadie se acordó del viejo '10'. Su evolución le llevó hasta una explosión goleadora cuando il pinturicchio anotó 21 goles en apenas 32 partidos en la temporada 1997-98 y se quedó a las puertas de un nuevo cetro europeo al perder en la final contra el Real Madrid (1-0).
El momento fatídico
Sin embargo, su excelente trayectoria se cortó con una grave lesión el 8 de noviembre de 1998 en el tiempo de descuento de un partido contra el Udinense. A pesar de contar sólo con 23 años, su recuperación fue más larga de lo esperado y tardó tres campañas en recuperar sus registros goleadores. El recuerdo de su hermano Stefano -quien se retiró de la Sampdoria por un incidente similar-, así como las acusaciones de dopaje a la Juventus supusieron los ingredientes indeseados que retrasaron el resurgir del trequartista.
La confianza y el cariño de los bianconeri ayudaron a que su participación en la Juventus nunca se redujera (es el futbolista con más partidos y goles en el club), pero las dudas de su nuevo juego le impidieron conservar su status de intocable en la selección. Totti era el elegido por los seleccionadores y Del Piero se quedaba a un paso de la consagración.
El viejo Del Piero
Cuando parecía que la exigencia física superaría a este artista del balón Ale le dio la vuelta a todo y encontró su segunda juventud. El caso es que desde que cumpliera la treintena ha resucitado. Como los vinos de su Conegliano natal, ha mejorado con la edad. Se ha reubicado en la posición de delantero para dosificar sus esfuerzos, no se atreve con sus clásicos slaloms desde el medio centro, pero no ha perdido su toque y la rosca mágica. Incluso se proclamó campeón del mundo en 2006 con su selección y anotó un gol en la prórroga de las semifinales ante Alemania.
Alessandro se ha convertido en el Vechio Signore de Turín, se ha ganado el corazón de los aficionados -resultó fundamental en el ascenso desde la Serie B- y ha confirmado que seguirá en el club una vez se retire como futbolista profesional. Ahora disfruta de la tranquilidad de quien es ya leyenda de la Juventus, planea negocios con su amigo Noel Gallagher -del grupo musical Oasis-, pero le falta la guinda de un gol en Madrid. En Italia Iker Casillas probó su talento letal y Del Piero ya ha avisado: "Me gustaría marcar también aquí en el Bernabéu. Es un estadio fantástico ante un equipo fantástico".





