El ciclista madrileño César Neira ha inaugurado el medallero de la delegación española en los Juegos Paralímpicos de Pekín 2008 al conseguir el bronce en la prueba de persecución individual categoría CP 4, reservada a corredores con parálisis cerebral.
Neira, que cubrió los tres kilómetros de que constó la prueba en 3.45.753 (a una media de 47,839 kms/h), realizó una carrera de menos a más y, tras perder dos segundos a mitad de recorrido con respecto a rival, el checo Jiri Bouska, fue capaz de reaccionar y dar la vuelta a la situación en el último medio kilómetro.
El ciclista madrileño se había clasificado para la lucha por el bronce al obtener el cuarto mejor tiempo en la manga clasificatoria de la mañana, sin embargo, dio lo mejor de sí mismo y con potente final consiguió doblegar a Bouska, que había marcado mejor tiempo que él en la jornada matutina.
El oro en la prueba, muy reñida, se lo colgó el australiano Christopher Scott con un tiempo de 3.40.144 (a una media de 49,058 por hora), al batir en la final al japonés Masashi Ishii por apenas 13 centésimas (3.40.157, a una media de 49,055).
El ciclista Christian Venge, guiado por el piloto David Llauradó, consiguió la segunda medalla al obtener la plata en la prueba de persecución individual categoría B&VI (tándem para corredores con minusvalías visuales).
Venge y Llauradó no tuvieron opción alguna ante el australiano Kieran Modra y su piloto, Tyson Lawrence, la mejor pareja del mundo en esta prueba.
De hecho, los australianos, que ya habían batido el récord del mundo en la manga clasificatoria de la mañana, volvieron a establecer una nueva plusmarca en la final vespertina, en la que pararon el crono en 4.18.166 (a una media de 55,778 kms/h).
Venge y Llauradó salieron a por todas, pero pronto comprobaron que el oro era misión imposible ante el potencial de Modra y Lawrence, que ya marchaban claramente por delante antes de alcanzar el primero de los tres kilómetros de los que constó la prueba.
A falta de un kilómetro y con todo ya claramente decidido salvo caída o avería, los australianos rebasaron a Venge y Llauradó y ahí se acabó la final para los españoles, que se vieron obligados a parar como marca el reglamento.
Además de la plata, les quedó el buen sabor del récord nacional establecido en la sesión clasificatoria de la mañana, en la que marcaron un tiempo de 4.25.335 (a una media de 54,271 kms/h).
Los jueces, que estaban avisados de que los oceánicos pretendían batir la plusmarca mundial nuevamente, permitieron continuar a Modra y Lawrence, que lograron su objetivo ante los aplausos y vítores de un público entregado.

