Van Nistelrooy marcó el único tanto del Madrid en Bilbao
Reuters
No fue su mejor partido. Frente al dinamismo del medio campo, Van Nistelrooy flotaba en San Mamés sin apenas participar del juego. Hasta el minuto 54. Aprovechó un balón perdido por Aitor Ocio, se perfiló y, antes de alcanzar la frontal, soltó un latigazo que sorprendió a todo el mundo, Aranzubia a la cabeza. Así es Van Nistelrooy, un especialista en pasar de lo abstracto a lo concreto. La superioridad del Madrid quedó plasmada en ese único tanto. El primer y último remate de su máximo goleador.
Ni las matemáticas se resisten a la eficacia de Van Nistelrooy, que sigue ampliando en la Liga una curiosa ecuación: si marca, el Madrid no pierde. Los biorritmos del último pichichi discurren en paralelo a los de su equipo, como se pudo comprobar en el desenlace de la pasada Liga. En total, desde su llegada a España suma 32 goles que han propiciado 19 victorias y tres empates. Unas cifras que le pueden valer una renovación de contrato: "Tengo 31 años y voy a jugar lo máximo que pueda. No he pensando hasta cuándo. Voy a trabajar fuerte para llegar al máximo que pueda".
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En lo que va de curso, Van Nistelrooy suma ya once goles: cuatro en la Liga de Campeones y siete en la Liga, tres menos que el sevillista Luis Fabiano y uno menos que Raúl, con el que forma una pareja demoledora. Ocho de esos 15 goles que suman entre ambos los ha marcado uno a pase del otro. Esta noche, ambos formarán de inicio ante el Lazio. El Madrid necesita al menos un empate para acceder a los octavos de final de la Champions. Una competición en la que, a diferencia de la Liga, sus goles no siempre tienen un final feliz.





