Bernd Schuster
Reuters Hannover, Alemania
Al Madrid le falta un crack. Bernd Schuster lo avisó en marzo, cuando el equipo parecía abocado a otra temporada sin títulos y buena parte de la crítica intentaba abatir a Fabio Capello. El alemán aún entrenaba al Getafe, pero aprovechaba cada entrevista para postularse como inquilino del banquillo de Chamartín. El Madrid naufragaba, y él sabía por qué: "Necesita un tipo de jugador como Zidane", radiografió Schuster en una entrevista en la Cadena Ser; "alguien capaz de coger la batuta entre el centro del campo y la delantera, que sepa manejar un partido y pueda aportar sorpresa". Capello, en efecto, no contaba con un futbolista así, pero su fútbol tampoco lo necesitaba. Aún sin esas sutilezas, el italiano acabó ganando la Liga. Condición necesaria, pero no suficiente, según se ha visto, para entrenar al equipo.
Consciente o inconscientemente, Schuster había trazado en su diagnóstico el perfil de Kaká, el gran sueño de Ramón Calderón, la promesa incumplida que (entre otras, incluida la contratación del defenestrado Capello) empleó el dirigente en la batalla electoral que le condujo a la presidencia. Por segundo verano consecutivo, y ya con Schuster al mando, el mediapunta brasileño acapara portadas y más portadas. Su club, el Milan, niega categóricamente que su estrella pueda abandonar Italia, pero el Madrid sigue alimentando la ilusión. Tanto el director deportivo, Pedja Mijatovic, como el mismo presidente han repetido en los últimos 12 meses que Kaká, tarde o temprano, acabará jugando en el Real Madrid. Algo que, sorprendentemente, también anunció Schuster la semana pasada, en vísperas del segundo partido de pretemporada: "Kaká jugará en el Real Madrid esta o la próxima temporada", se descolgó el entrenador alemán.
Horas más tarde, el Madrid cayó con contundencia (3-0) en Hannover ante el equipo local. Fue la primera derrota de la era Schuster, inaugurada días antes con triunfo ante el Stoke City inglés (2-0). Aunque ese día su equipo se había impuesto con comodidad, a la conclusión el técnico lamentó la carencia de un tipo de jugador muy concreto: "Lo único que nos ha faltado es el último pase", apuntó el alemán, que aportó al mismo tiempo una sorprendente solución: "Necesitamos un jugador del tipo de Ballack", en alusión a su paisano del Chelsea, pese a que éste no es precisamente un prototipo de pasador.
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El Real Madrid ha incorporado cuatro futbolistas a su primera plantilla: el portero polaco Dudek, el delantero argentino Javier Saviola, procedente del Barcelona, y los defensas centrales Metzelder y Pepe. Ninguno de ellos responde a la petición de Schuster, que deja claro que lo mejor es no andarse con medias tintas: "Hay que traer a un jugador con esa calidad. De lo contrario, no merece la pena". Se habló de Kaká y de Cesc Fábregas, pero ambos han rechazado las ofertas de Mijatovic, que sigue sin cerrar la plantilla.
La prensa continúa filtrando los nombres de los futbolistas por los que, presuntamente, negocia el Madrid, entre ellos Arjen Robben, al que Schuster ha calificado como "necesario", y el propio Ballack, de 31 años. Mientras, un futbolista de esa misma edad, Guti, aprovechó el Torneo Ferrocarriles de Moscú, disputado el pasado fin de semana, para destapar la esencia de su fútbol: sorpresa y último pase. A día de hoy, es el jugador más parecido al director de orquesta anhelado por Schuster, que ante la falta de fichajes podría verse obligado a confiarle la batuta. Tras 20 días de trabajo, el primer partido oficial llegará el próximo sábado: la ida de la Supercopa de España, frente al Sevilla. Schuster, mientras, sigue esperando. Lo dijo en marzo, pero bien entrado ya el mes de agosto, el crack sigue sin llegar.





