El pasado 4 de julio, Michael Laudrup paseaba por el complejo deportivo de La Albuera, en Segovia, donde el Getafe iniciará este jueves el trabajo de pretemporada. Sólo era cuestión de tiempo que el entrenador del equipo, Bernd Schuster, anunciara su salida del club. Y puesto que Schuster trabajaba ya para el Real Madrid, como reconoció posteriormente, nadie se molestó en disimular la escapada a Segovia de su sustituto. Días más tarde, cuando el Madrid hizo oficial la contratación del alemán, el Getafe apenas tardó unos minutos en desvelar el segundo secreto a voces de la mañana. El entrenador danés, ex jugador de Juventus, Barcelona, Real Madrid y Ajax, es el elegido por el presidente del Getafe, Ángel Torres, para comandar la cuarta temporada del club en Primera División, y la primera en Europa.
Laudrup se sentará en un banquillo que en los últimos años ha sido un trampolín. Sucedió con Quique Sánchez Flores, catapultado al Valencia tras mantener al equipo sin la menor turbulencia en su primer año en la élite, y con el propio Schuster. Una dinámica tan exitosa que facilita el trabajo pero que, al tiempo, puede resultar contraproducente, como admite el mismo Laudrup: "Han dejado el listón muy alto". En su currículum como técnico figura una experiencia de dos años como ayudante del seleccionador de su país, Morten Olsen, y cuatro más, ya como máximo responsable, en el Brondby, el equipo en el que debutó también como futbolista en 1979 y en el que, ya como técnico, ha conquistado dos copas y una liga.
Tras una temporada en blanco, Laudrup regresa a España, el país en el que pudo desatar su fútbol vertiginoso tras unos duros inicios en el calcio, y en el que alzó cinco ligas consecutivas (cuatro como azulgrana y otra más cruzar el puente aéreo). "El fútbol español es el mejor de Europa. Otros dicen que es el inglés, pero yo creo que es el español", aseguró en su presentación. El fútbol de sus equipos, según explica, gira en torno a la posesión y el atrevimiento. Algo que gusta en el Coliseum Alfonso Pérez, donde le han extendido un contrato de dos años para demostrarlo.
El Getafe, subcampeón de la Copa del Rey, disputará este año la Copa de la UEFA, una competición exigente que conlleva largos desplazamientos y una carga adicional de trabajo. Laudrup, que deberá administrar en consecuencia sus recursos, deja muy claro que la prioridad debe ser la Liga. "Hace falta una plantilla más amplia, no en número, pero sí en calidad", advierte.
El presidente Ángel Torres no ha escatimado refuerzos, empezando por el joven portero Ustari, que a sus 20 años ya ha sido internacional con Argentina. La línea que más bajas ha sufrido es la defensa: han dejado el equipo Paredes (traspasado al Zaragoza), Alexis (al Valencia) y Pulido (que probará suerte en el Steaua de Bucarest). En su lugar llegan Mario (Recreativo) y el argentino Daniel Cata Díaz (Boca Juniors), que acaba de disputar la Copa América . En el centro del campo, el equipo mantiene todas sus piezas e incorpora dos jugadores cedidos por el Valencia: Pablo Hernández, cedido en el Cádiz el año pasado, y Pallardó, que llegó a debutar en la pasada Liga de Campeones. Para el ataque, donde no estará Verpakovskis y posiblemente tampoco Pachón, Torres ha cerrado los fichajes del sevillista Kepa y el nigeriano Uche, y admite que existen contactos con el Charlton para el traspaso de otro danés, Denis Rommedahl.




