Serpientes, víboras, anguilas, culebras, culebrillas y culebrones. Este ha sido el año de las series en DVD y las tramas político-culturales en los informativos de los canales de televisión.
Cortometrajistas en pie de guerra
Este año se ha demostrado que la unión sigue haciendo la fuerza. Ha sido un curso muy plataformista y reivindicativo, sobre todo para el sector del cine, que se ha organizado en formaciones como Cortometrajistas indignad@s o Cineastas contra la enmienda para hacerse oír.
La Academia del Cine tiene miedo al fracaso de audiencia de su gala de entrega de los premios Goya. Confía en Corbacho como guionista pero no lo suficiente. Por ello decidió acortar los minutos eliminando los premios a los mejores cortometrajes de animación, ficción y documental. Nuestros cortos van a los Oscar, se venden, se descargan, se favoritean en YouTube, se programan en algunos cines. El esperado relevo generacional del cine español es una camada de directores en corto, autodidactas e independientes. La Academia no podía haber errado más estrepitosamente.
La reacción de los cineastas fue rápida. Se agruparon en una plataforma de indignados, redactaron un manifiesto y sus principales representantes dieron la cara en ADN.es con una serie de video-proclamas explicando taras, quejas y carencias de su relación con la Academia. Agrupados en una lista de correo, los profesionales debaten y lanzan ideas, como la de Chapero-Jackson, de crear una academia del corto. Actualmente, trabajan en la elaboración de un nuevo manifiesto.
La Academia mantuvo su postura hasta que la presión mediática fue excesiva y reculó, admitiendo de nuevo los cortos pero eliminando el premio a la mejor película europea alegando que nadie venía a recogerlo. Una cinematografía cuyo apoyo, precisamente, está enfatizado en la reciente Ley del Cine.
La serpiente de la Ley del Cine
La ex ministra de Cultura Carmen Calvo fue quien metió la llave en el contacto para arrancar el motor. A partir de ahí, una necesaria Ley del Cine ha recorrido despachos, comisiones, plenos y parlamentos con más baches y pasos a nivel que una carretera comarcal en plenos montes Pirineos.
Pero César Antonio Molina, al ocupar la cartera de ministro, apostó por sacar en lo que le quedaba de mandato esta ley sobre un cine que el 58% de los españoles considera "mediocre". Las negociaciones se extendieron a lo largo de un año. Con el Proyecto de Ley en la mano, la Comisión del Congreso escuchó, durante dos intensas jornadas del 4 y 5 de septiembre, una amplia representación de la industria que sentaría la base para el fuego cruzado de enmiendas.
La Ley sufrió la embestida de tres enmiendas a la totalidad y más de 150 enmiendas parciales seleccionadas de entre las 400 que presentaron los grupos políticos del Congreso y el Senado.
En la Cámara Baja, ERC, IU-ICV y CiU presentaron enmiendas a la totalidad argumentando la vulneración de las competencias de los nuevos estatutos de autonomía. El conflicto se resolvió gracias a la creación de un fondo de ayuda para las películas rodadas en lenguas co-oficiales.
La Comisión de Cultura del Congreso dio luz verde,arrasó en la votación y se llevó a la Comisión de Cultura del Senado que la despachó con ligereza trasladando el debate al Pleno. El Senado la aprobó y la rebotó al Congreso para su ratificación.
La Ley se aprobó allí al límite de la legislatura, el 20 de diciembre, con el respaldo de los cineastas y muy poco entusiasmo de exhibidores y las televisiones.
El secuestro de cien ejemplares de El Jueves
Todo vino por el cheque bebé. En la redacción de El Jueves Manel Fontdevila pensó que la pareja española más representativa y que menos necesitaría la ayuda de 2.500 euros por nacimiento -ese era el chiste- eran los Príncipes de Asturias. Bendita la hora: la portada de esa revista les ha costado 3.000 euros de multa pero un incremento de 130.000 lectores con respecto al año pasado.
En una anacrónica decisión el juez Del Olmo ordenó el secuestro de la publicación donde una caricatura de los Príncipes, dibujada por Guillermo, los representaba fornicando en la portada. "Hemos hecho cosas peores", dijo Albert Monteys, el director, al poco de conocer la noticia. A la semana siguiente la revista rectificó a su manera y los autores explicaron al juez "cómo se hace un chiste". El fiscal mantuvo la acusación por injurias a la Corona, solicitó una multa y finalmente los humoristas fueron condenados.
Manel advirtió que recurrirían, y así ha sido.
¿Nuestra conclusión? Si el humor no ofende, es que algo va mal en el humor. El género satírico es escaso y hay que cuidarlo. Como muestra de ello, El Jueves repite jugada y envía una felicitación navideña con el mismo dibujo que provocó la censura pero modificado pero con gorritos de Papa Noel.
Otros temas del año
Un año de interesantes exposiciones marcado por la ampliación del Prado y sus colas para ver sus tesoros ocultos del XIX y el Velázquez fabulador. El décimo aniversario del Guggenheim de Bilbao, la dimisión de Ana Martínez de Aguilar al frente del Reina Sofía y la elección de Manuel Borja-Villel como director artístico o el pulso que la baronesa Thyssen le ganó a Gallardón para alejar el tráfico en la reforma del eje Prado-Recoletos nos hicieron reflexionar sobre el impacto que provocan los museos, en tanto que edificios vivos, en su entorno.
El cómic adquirió estatus de Premio Nacional con Max de ganador y David Rubín de finalista oficioso.
Y anduvimos a cuestas con el canon digital. Molina ya advirtió en agosto que acelararía su implantación, la SGAE presionó, el PP cambió de idea y votó contra el canon en el Senado, el ministro advirtió al PP "mucho cuidado". Los artistas se posicionaron super a favor. Rajoy lo llamó "arcaico y antiguo". El Gobierno puso sobre la mesa nuevas tarifas. Manifestaciones a favor y en contra. Al final, ganaron los del sí y la SGAE respiró tranquia.
¿Qué para ti los temas que pasarán a la Historia fueron otros? Refréscanos la memoria en los comentarios.


