La calabaza de Halloween ya es un clásico.
EFE
Con la inmigración latinoamericana y la celebración de Halloween, una tradición que tiene cada vez más aceptación en España, el uno y el dos de noviembre, días de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, respectivamente, combinan cada vez más las costumbres locales con otras más pintorescas llegadas del otro lado del Atlántico.
Lo cierto es que, en estas fechas, la clásica celebración religiosa que llena los cementerios españoles de flores se ha solapado en los últimos años con el ritual angloamericano y con las coloristas versiones latinas del Día de los Muertos, todo un acontecimiento en países como México o Ecuador.
Es precisamente Ecuador, tercer país en número de inmigrantes en España (con 420.110 ciudadanos en 2007), el que más deja ver sus tradiciones locales estos días, en las que destacan la elaboración de platos típicos como colada morada y guaguas de pan, fríjoles o arroz.
Nombrado hace poco miembro de la Ejecutiva del Partido Popular (PP) de Madrid, el ecuatoriano Washington Tobar ha explicado a Efe que la festividad tiene en España un carácter más familiar que público. "Nos reunimos para compartir, eso se hace tanto acá como allá, pero aquí se hace más en los hogares, de manera más individualizada", ha señalado.
Ecuador, Méxio y Estados Unidos, en Madrid
Si acaso, dijo Tobar, "son los de Llano Grande, una región al norte de Quito, los que participan más activamente, ya que en mi país suelen ir a los cementerios portando los alimentos que el difunto disfrutó más en vida y los consumen alrededor de su tumba".
El año pasado, ha indicado, los llanograndenses residentes en Madrid celebraron el Día de Difuntos vendiendo en diversos puntos de la capital guaguas con fines humanitarios, que son unas figuritas de pan con forma humana típicas de esta festividad.
También México ha hecho intentos de exportar su Día de Muertos -declarado en 2003 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO- mediante la celebración estos días de algunos actos coordinados por la embajada, si bien esta llegada de la Catrina (representación de la muerte) ha resultado más institucional que popular.
Por otra parte, la tradición angloamericana de Halloween sí sigue calando cada año más en la sociedad española, al menos, en su vertiente más lúdica mediante la celebración de la velada en numerosos restaurantes, bares y discotecas.





