Muchos años antes de que el pequeño wrestler Rey Mysterio disparase la venta de máscaras entre lo más pequeños, otro enmascarado, Rodolfo Guzmán Huerta (1917-1984), se convertía en ídolo de la lucha libre mexicana e icono de la cultura pop. Bajo el apodo de Santo, el enmascarado de plata, popularizó la lucha libre mexicana en todo el mundo. Al igual que más tarde haría Hulk Hogan en los rings de la federación norteamericana WWF, Santo encarnaba al hombre común que tenía que lidiar contra las injusticias.
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