David Batista quiso hacerse luchador de lucha libre profesional cuando conoció al histórico luchador Mr. Perfect en un congreso de fisioculturismo. Le dijeron que nunca haría carrera, aunque hoy seguramente sea el luchador más popular en España. En el camino tuvo que dejar personajes tan fallidos como Leviathan (con colmillos y lentes de colores). Leal a sus amigos, pero letal con los rivales, sus finishers son implacables, como esa bomba batista con la que levanta al rival por encima de su cabeza para dejarlo caer al ring con un sonoro golpe. El dinero que genera el circo de la WWE le permite darse más de un capricho, como coleccionar coches de lujo.
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