
Great Garbo.
ADN.es
Desde los 36 años, que tenía cuando se retiró tras el relativo fracaso de La mujer de las dos caras, de George Cukor, hasta los 84, cuando falleció en un hospital de Nueva York, Garbo, nacida Greta Lovisa Gustaffson, se dedicó a su segunda carrera: convertirse en sombra.
Algo difícil para la estrella de los años treinta, que supo conducir quizá mejor que ningún otro actor la transición del cine mudo (Demonio en la piel) al sonoro, en el que se consagró interpretando a mujeres con carácter y tendencia a la tragedia: Margarita Gautier, Anna Karenina, la reina Cristina de Suecia.
Con Ninotchka, la Metro Goldwyn Mayer intentaba reciclarla para la comedia -los carteles decían: "Garbo sonríe"- pero estaba claro que el anguloso rostro de la actriz sueca se llevaba mejor con el drama.
En los últimos años, los libros que han aparecido sobre la actriz, como Greta Garbo&Marlene Dietrich (T&B Editores) exploran la vida personal que intentó ocultar de las cámaras. A Garbo se le adjudican romances con Dietrich, Louise Brooks o la aristocrática Mercedes Acosta, pero también con hombres. Improbable es su relación con el fotógrafo Cecil Beaton, homosexual declarado.
El armario de la garbo
Una exposición que acaba de clausurarse en la Triennale de Milán y que alojará en mayo el Museo Ferragamo de Florencia recoge decenas de sus trajes y zapatos, que llevó tanto fuera como dentro de la pantalla, como el monumental vestido de Reina Cristina. Greta Garbo. El misterio del estilo recuerda los looks de la actriz, que no siempre tuvieron la androginia por la que se la recuerda. El zapatero Ferragamo ha reeditado alguno de los más de 70 modelos que creó especialmente para ella.




