La actriz Heather Locklear fue detenida el fin de semana pasado.
Reuters
Aunque suene rocambolesco, existe una posibilidad de que el arresto de la actriz Heather Locklear por conducir drogada fuera una trampa. Según la información de comienzos de semana, la policía fue alertada por la llamada de una mujer que alguien estaba "conduciendo de manera errática".
Según el sitio web de cotilleos de famosos TMZ, aquella mujer que llamó al 911, el número de la policía en EEUU, es una antigua trabajadora de la revista del corazón US Magazine que se encuentra bajo investigación del FBI y habría sido ella además quien pagó al paparazzo que llegó al lugar del control policial y fotografió a la actriz en pleno arresto.
Se trataría de Jill Ishkanian, quien está acusada de crakear el sistema informático de la revista US Magazine para localizar celebridades tras haber abandonado la revista. Ishkanian, quien estaba tras la pista de Locklear, vió a la actriz entrar a una tienda y cuando se subió a su coche llamó a la policía cuando ni siquiera había encendido el motor.
Una fuente cercana al TMZ dijo que Ishkanian llamó inmediatamente a una agencia de paparazzi para alertarles de que la policía iba a arrestar a Locklear en cualquier momento. TMZ obtuvo esas fotografías sin saber que era la misma Ishkanian la que había montado todo.
Según el sitio TMZ, Ishkanian sería además la única testigo en ver a Heather Locklear conducir bajos los efectos del alcohol y de manera errática, "a pesar que ya está establecido que no estaba bajo la influencia del alcohol", según la web.





