En mayo de 2007, Lindsay Lohan fue detenida por conducir a alta velocidad. Se excusó diciendo que la perseguía un coche pero encontraron cocaína en su pantalón y alcohol en su sangre. Pasó 45 días en un centro. En julio de ese mismo año, la chica estuvo unas horas en la comisaría de Los Ángeles tras sorprenderla nuevamente con altos niveles de alcohol pero fue puesta en libertad después de pagar una fianza.
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