"Todas las canciones suenan iguales, incluso las que pretenden ser diferentes", fue una de las lapidarias críticas que está recibiendo el recientemente estrenado disco de la actriz Scarlett Johansson.
El Washington Post continuó con su informe acerca del disco de 40 minutos de duración: "se puede escuchar entero y no tener ni la más remota idea de a qué suena su voz".
"La voz de Johansson no es notable y sus tonos son a veces poco estables; es como un Marilyn Manson fatigado y perdido en una niebla sonora", escribó la revista Rolling Stone , que calificó el disco con dos estrellas y media, de un máximo de cinco.
Para la revista británica Mojo, el álbum es "superficial y olvidable". Además agregó que la decisión de comenzar el disco con un solo instrumental era un dudoso voto de confianza a las habilidades vocales de la chica.
Entertainment Weekly calificó el disco con una C y escribió que su "inexpresiva voz" quedaba sepultada "profundamente en una atmósfera narcótica".
La culpa la tiene el productor
Son los muchos arreglos del álbum, hechos por el productor David Andrew Sitek -guitarra y teclados de la banda indie TV on the Radio- los que reciben más críticas ya que apuntan a que la sensual voz de Johansson se pierde.
Anywhere I Lay My Head es una colección de canciones de Tom Waits grabadas por la artista que ha descrito el ejercicio como una "experiencia íntima".
El álbum ha sido editado por The Rhino Records y consiste en 11 temas, todos versiones de Waits, menos una pieza original co escrita por Johansson y Sitek. En dos cortes aparece David Bowie cantando. El vídeo del primer single Falling Down fue dirigido por Bennett Miller, nominado al Óscar por Capote.




