The Pinker Tones.
ADN.es
Salvo la loable anécdota del cañonazo internacional del Black is Blask de Los Bravos, pocas (o ninguna) formación de pop haía salido al espacio exterior –también conocido como “el extranjero”- como The Pinker Tones. El dúo de electrónica poop colorista y de brillos bailables ha colocado canciones en películas de Hollywood (en una de Michael Cera, por ejemplo) y en series como Heroes. Ahora, lanzan su nuevo álbum, Modular. Y lo regalan. De hecho, regalan 50.000 copias hoy mismo en las estaciones de metro del país. Un gran paso para The Pinker Tones, un buen paso para la música. Mister Furia, cabeza del bicéfalo grupo –junto a Professor Manso-, explica los secretos de la operación.
La vocación de The Pinker Tones, desde los idiomas hasta el sonido, siempre ha sido muy internacional. ¿Qué piensas de la situación actual, en la que otros como El Guincho o Delorean empiezan a hacer lo mismo?
Al principio nos costó explicar a la gente que éramos de Barcelona, pero llegó un momento en que de repente eso fue un factor a favor. Al principio también nos encontramos con reticencias, por el hecho de venir de España. No había conciencia internacional de que en España hubiera música enrollada que se pudiera exportar. Cuando empezamos a viajar por todo el mundo, en 2005, era rarísimo... No había nadie que lo hiciera y nos costaba hacer creer a la gente los sitios adonde íbamos. ¡Incluso al gún listillo llegó a insinuar que todas las fotos que íbamos colgando eran obra del photoshop! Pero poco a poco, nos hemos dado cuenta de que, sobre todo en EE.UU. abrimos una brecha cuando fuimos por primera vez al SXSW. En los años posteriores han ido muchos grupos españoles y nos hace mucha ilusión haber abierto camino para ellos.
Lo vuestro siempre ha sido una electrónica muy colorista, con una paleta enormísima de sonidos, desde el tre cubano hasta el synth más centroeuropeo. También en eso abristeis un poco el espectro, ahora es fácil que bandas se animen a tocar más palos... ¿Cómo lo habéis evolucionado desde ahí hasta ‘Modular’?
En Modular hemos hecho un poco lo contrario de lo que veníamos haciendo hasta ahora. Concretamos mucho lo que queríamos hacer cuando se estaba gestando el disco. Y una de las premisas fue que lo queríamos tocar en directo con un cuarteto. También sentíamos la necesidad de explicar un montón de cosas que nos han pasado en estos años de carrera tan atípica en España. El año que viene ya cumplimos una década...
Detrás de cada disco vuestro hay un concepto o ‘leitmotiv’ claro que lo atraviesa. ¿Me explicas el de ‘Modular’?
Muy bien visto, efectivamente hay un concepto muy claro en Modular, como en todos los discos de TPT. Por un lado contiene muchas historias sobre nuestras experiencias como grupo, pero estas informaciones se explican desde diferentes puntos de vista. Hay muchas ideas que se mueven de una canción a otra y se repiten en el momento menos pensado. De ahí el concepto de modular, en cuanto a que contiene módulos de información que van mutando. Además el título es bilingüe, como las letras del disco, que también reflejan nuestra vida en estos últimos años, que se ha desarrollado mucho en EE.UU y el mundo anglosajón, pero también dentro del mundo latino.
Vosotros venís del pop eléctrico, explotaréis la faceta instrumental en los conciertos? ¿Por qué no lo habíais explotado más antes?
En cada momento hemos buscado la mejor manera de representar en directo lo que estábamos haciendo. Y ceemos que la etapa de live electrónico ha sido muy divertida, tanto para nosotros como para la gente que ha venido a nuestros conciertos. Pero teníamos ganas de hacer otras cosas y este ha sido el momento, no sólo temporal sino también mental, de montar una banda. De hecho para ello sólo hemos tenido que incorporar a Robert Gibiaqui, uno de los mejores baterías que hay ahora en Barcelona. El resultado... bien, lo veréis en el Sónar.
Explícame la iniciativa de regalar CDs y a qué ha llevado. Esto se había hecho solo a un nivel muy underground. ¿Cómo se os ocurrió y qué esperáis de ello?
La idea viene de observar lo que está pasando en otros países con la crisis discogràfica y comparándolo con lo que está sucediendo en España. Se ha perdido la sana comunicación que hubo en el pasado entre público y músicos/discográficas y eso se debe a muchas razones; todos tenemos un poco de culpa, pero la culpa no es toda del público que ha dejado de comprar discos. Alguna razón habrá para que millones de españoles estén infringiendo la ley a diario... Y esa es la realidad, nos guste o no, que nos hemos encontrado al querer publicar un disco nuevo en este país. Nos sale más barato regalar 50.000 copias que intentar vender 10.000 por los canales habituales.
¿Cómo ves el futuro de la SGAE, que ha desatado últimamente polémicas casi cómicas?
Ante todo lo que hemos querido es tender un puente de diálogo, que la gente se dé cuenta de que es un gesto de verdad, sin truco. La gente se ha acostumbrado a oír a los músicos quejarse continuamente de la pirateria desde hace tanto tiempo que ese discurso ya parece agotado y vacío. Hay que cambiar de discurso y volverse a entender con la gente. Educar siempre ha sido una buena alternativa a reprimir, que es lo único que está haciendo el Gobierno alentado por SGAE y la industria, intentando alargar hasta el infinito esta situación que se podría demominar de "industria ficción". El CD ha perdido su valor en las cabezas de los españoles y es absurdo intentar convencerse de lo contrario. Sería muy beneficioso para todos que se empezara a plantear un debate un poco más serio y centrado en realidad, más que en cómo les gustaría a las discográficas o SGAE que fuera la realidad.
Es este regalo, además de una crítica a la industria, ¿es una forma de admitir que el músico se gana la vida en las tablas y no en las grabaciones?, ¿o es simplemente algo coyuntural para reivindicar algo?
Insistimos mucho en que la crisis discográfica es un tema global: en todo el mundo se venden menos discos físicos. PERO, en España no se venden discos, o almenos no los suficientes para mantener a toda la gente que en estos momentos vive de la venta de discos. En otros países se ha visto una paulatina adaptación a la nueva realidad. En EE UU ya hace tiempo que nuestros CDs cuestan la mitad que aquí. Luego, si SGAE pagara lo que debe a los artistas, habría mucha gente que podría vivir de lo que genera su música en televisión, radio, etc. Pero esos repartos a mi me parece que los hacen en colaboración con Aramis Fuster y su bola de cristal. Cuando empiezas a trabajar con buenas empresas de gestión de derechos como son PRS en el Reino Unido o ASCAP en los EE.UU. te das cuenta de hasta dónde te habían tomado el pelo.





