
El escritor italiano.
ADN.es / SYLVAIN CHERKAOUI
El escritor acaba de estrenar Perdona si te llamo amor, la adaptación al cine de todo un fenómeno mediático entre los más jóvenes. No contento con eso, también arrasa en las librerías con la segunda parte del exitoso libro. En Perdona pero me quiero casar contigo (Planeta) retoma la historia de Alex y Niki. El romance de una pareja separada por 20 años de edad, que acaba en boda.
Su nueva obra fue un éxito incluso antes de publicarse gracias a la preventa. ¿Cómo se vive un fenómeno así?
El éxito me sigue sorprendiendo aunque pasen los años. Me llena de estupor y felicidad. Nunca te acostumbras a que algo que tú has creado llegue a la gente, emocione y divierta.
Con sólo tres libros publica- dos, desde 2004 ha vendido más de 360.000 ejemplares ¿Se ha sentido presionado?
No. El éxito no me condiciona a la hora de escribir. Tampoco se me ha subido a la cabeza ni ha cambiado mi vida.
En este nuevo libro defiende con ganas el matrimonio.
Bueno, me planteé que los protagonistas se fueran a vivir juntos durante un tiempo pero algo tan intenso sólo podía acabar en boda.
¿No es usted de los que piensa que el matrimonio acaba con la pasión en la pareja?
Creo que ese es un concepto equivocado. Si una persona te gusta, te gusta siempre. Creo que para no caer en la rutina lo que no debe faltar en una relación es el entusiasmo.
¿Y cuándo hay una diferencia de edad de 20 años?
Lo mismo. Una niña de 20 años puede ser mucho más madura que una de mujer de 30.
Millones de adolescentes leen sus obras como si fueran biblias. ¿Piensa en ellos y sus inquietudes al escribir?
No escribo sólo para adolescentes. Yo, que tengo 46 años, me reiría muchísimo si leyera este libro. En mis obras siempre aparecen personajes de todas las edades y géneros, gente con la que el lector se puede sentir más identificado.
¿Tampoco trata de lanzar mensaje en sus obras?
La enseñanza no te la dan, la encuentras. Aprendes de las cosas que te suceden.
En 'Tengo ganas de ti', donde los protagonistas sellan su amor entrelazando candados en el Puente Milvio de Roma, inició una moda.
Fue sorprendente ver cómo una semana después de editarse el libro en el puente de enfrente de mi casa había más de 300 candados. Nunca imaginé esa repercusión y menos que traspasara fronteras llegando a sitios como Rusia.
¿Qué le parece?
Simboliza romanticismo pero también diversión. Cada vez que hay algo que habla de amor es un signo positivo de nuestra sociedad.
¿Por qué cree que sus libros triunfan tanto en España?
Tal vez porque los españoles son muy sensibles, a pesar de que tengan fama de estar todo el día de juerga (risas).
¿La próxima entrega de la saga será 'Perdona pero quiero el divorcio'?
Aún no me he parado a pensar en su futuro pero seguro que no escogería ese título.
¿Tampoco sabe si llegarán los niños al matrimonio?
Para eso tendré que esperar a ver qué me dicen las fans.
Son años alrededor de una misma historia, ¿no tiene ganas de probar otro género?
Seguro que sí. Llegará un Moccia que escriba de algo totalmente distinto. Pero es difícil mantener el amor fuera de nuestra vida. Incluso la persona más esquiva se deja llevar por la pasión en algún momento de su historia. Con los libros pasa lo mismo.




