Con "Hijos del ancho mundo", el médico etíope Abraham Verghese ha construido una primera novela monumental que recorre seis décadas y tres continentes, y que le ha permitido "acabar con los demonios" que le obligaron a marcharse de su país porque, para él, "la novela es una máquina de hacer justicia".
"Las buenas historias son las que te sumergen en la novela y cuando levantas la cabeza, sólo es martes", ha opinado Verghese en una entrevista con Efe, mientras ha añadido que, más que hacer una novela para mostrar la realidad africana desde dentro, ha querido hacer "una buena historia bien contada".
Gran aficionado a las novelas victorianas del siglo XIX y a las narraciones de viajes y aventuras -"aunque describan un sitio en el que yo ya he estado, siempre ven algo diferente"-, Verghese ha explicado que siempre quiso "escribir un libro que mostrara la medicina como una aventura romántica".
Así, hace ocho años, Verghese se sentó a escribir con una imagen muy clara en la cabeza: "La de una monja india muy guapa dando a luz en África".
A partir de ahí, el médico etíope afincado en Estados Unidos, teje una trama donde se entrecruzan la historia el amor de la monja Mary Joseph Praise y el cirujano Thomas Stone con la de sus hijos gemelos Marion y Shiva Stone, que se ven arrastrados por los acontecimientos que sacuden Etiopía primero y luego Estados Unidos y la India.
"He querido utilizar la geografía casi como un personaje porque la geografía es destino y si cambias de país, cambias tu destino", ha afirmado Verghese, claro ejemplo de lo que él mismo predica, puesto que se vio obligado a marcharse de su Etiopía natal cuando Mengistu derrocó al emperador Haile Selassie e instauró un régimen comunista.
En la obra de Verghese no hay cabos sueltos, los personajes van y vienen indefectiblemente a alguna parte y, a menudo, como si se tratara de una delicada operación quirúrgica, el autor corta el hilo de la narración y retrocede cuidadosamente para buscar en el pasado de los personajes algo que ayude a definirlos mejor.
Verghese ha creado en "Hijos del ancho mundo" un universo donde la columna vertebral de la historia -la búsqueda de Marion Stone de su padre- se rodea de un auténtico ejército de personajes principales y secundarios a los que casi podrían incluirse los escenarios donde sucede la historia, que hablan, suenan, huelen y evolucionan al ritmo del argumento.
"Hijos del ancho mundo" (Salamandra), que se mantuvo en la lista de libros más vendidos del New York Times durante cinco semanas, es "la primera novela moderna sobre Etiopía", según su autor, que ha recordado que escritores como Samuel Johnson escribieron sobre Etiopía sin haberla visitado, por lo que "durante un siglo hubo una noción de Etiopía basada en cuentos de hadas".
Si la geografía actúa como personaje en la obra de Verghese, la medicina es el hilo conductor y la pasión compartida por protagonista y escritor.
Médico y ahora novelista, Verghese ha sostenido que "la medicina es la vida en su aspecto más extremo o, en otras palabras, la vida es medicina 'light'".
Verghese es partidario de una medicina centrada en la relación entre médico y paciente: "La naturaleza de la medicina se ve más clara en lugares como Etiopía, porque en Estados Unidos hay tanta tecnología que es un proceso industrial más que una interacción humana".
Verghese se aleja de la visión de la medicina como algo dramático para defender que "gran parte de la medicina consiste en estar ahí cada día, en no ser capaz de ayudar pero hacer tu trabajo igualmente, en dar seguridad y no hacer perder la esperanza".




